Reseñamos la trilogía de Binti, de Nnedi Okorafor

I. BINTI

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—Me llamo Binti Ekeopara Zuzu Dambu Kapka, de Namib —susurré.


Cuando salió la edición en castellano de esta novela con Crononauta en febrero de 2018 ya me sonaba su título. Había ganado el Premio Nébula en 2015 y el Hugo al año siguiente y había visto por las redes comentarios sobre la obra y su autora pues, como aficionada a la ciencia ficción, sigo algunas páginas que publican críticas y noticias sobre el género. No obstante, no fue hasta que Crononauta nos la ofreció que me decidí a leerla.

Nnedi Okorafor (1975) es una escritora estadounidense nacida en Cincinnati. De padres nigerianos y con raíces en la etnia Igbo que han influido en su obra. Escribe también fantasía y literatura infantil, además de ser educadora, doctora en inglés y profesora asociada de escritura creativa en la Universidad de Búfalo. Ha ganado varios premios, como los ya citados por la obra que nos ocupa, el Premio Mundial de Fantasía en 2011 por Who Fears Death o el muy reciente Locus de 2018 a mejor libro juvenil.

Nos cuenta la historia la propia protagonista, una humana terrícola de etnia himba llamada Binti. Es una joven de dieciséis años, muy hábil con las matemáticas y los astrolabios que fabrica su padre en la tienda que regenta. También se le da bien «ramificar», que es algo relacionado con cálculos y ecuaciones, aunque en la novela no lo explican y no acabo de entender de qué se trata. Con sus habilidades y buenas notas, Binti se gana la oportunidad de ir a estudiar a Oomza Uni, la universidad más prestigiosa de la galaxia. De hecho, le ofrecen una beca que cubre todos sus gastos. Pero los himba nunca abandonan su tierra, ninguno estudia y no se relacionan apenas con las demás etnias. Son un pueblo de costumbres ancestrales, son desconfiados y supersticiosos y viven en grandes unidades familiares. Sufren la incomprensión y el desprecio de los khoush y el resto de humanos.

La misma Binti, a pesar de ser joven y transgresora entre los suyos, pues siente la necesidad de ir a estudiar a la universidad, se cubre con otjize y lleva pulseras en los tobillos, además de la vestimenta típica que la identifica como himba. El otjize es una mezcla de arcilla roja con aceites esenciales. El que lleva Binti es de jazmín, por ejemplo. Los himba están tan atados a la tierra que no se bañan con agua y llevan esta arcilla perfumada sobre su piel y sus cabellos trenzados.

A pesar de que aceptar la beca e ir a la universidad supone ser una paria entre los suyos, perder la relación con su familia y toda posibilidad de casarse y tener una vida normal en su pueblo, Binti huye de noche para tomar la lanzadera y emprender el viaje. Se lleva su astrolabio, que es una especie de ordenador personal muy avanzado y su edan. El edan no se sabe exactamente qué es, de qué está compuesto, ni para qué sirve. Es un objeto que encontró en el desierto y sabe que es poderoso, pero no cómo utilizarlo. Incluso el metal del que está fabricado es un misterio y su padre, que es un hábil fabricante de aparatos electrónicos, no ha logrado descifrarlo.

Pronto Binti se topa con el inconveniente de ser la única himba a bordo; la miran mal y la examinan. Hay una escena muy molesta en que una mujer desconocida llega a tocar su pelo y otra le pregunta si lo que la cubre es mierda.


—Estos embarrados son unos mugrientos —masculló la primera mujer.


Más adelante, la protagonista hará un pequeño grupo de amigos entre los estudiantes que se dirigen también a Oomza Uni y se sentirá más arropada. Pero antes de llegar a su destino, algo terrible sucede. La nave es abordada por medusas, seres extraterrestres que viven en constante conflicto con los humanos. La aventura de Binti se complica aún más de lo esperado. ¿Conseguirá llegar a su destino?

Como dato curioso y que me ha llamado mucho la atención, la nave es un ser vivo. También los aparatos electrónicos que utilizan, a pesar de tener partes de metal, parecen tener vida propia.


Pez tercero era una Miri 12, un tipo de nave que pertenecía a la familia de las gambas. Las Miri 12 eran criaturas tranquilas y estables, con exoesqueletos naturales que podían resistir las crudezas del espacio. Se modificaban genéticamente para que generaran tres cámaras de respiración en sus cuerpos.


Esta obra nos habla sobre todo de la discriminación, de ser diferente y abrirse camino, de la búsqueda de la identidad más allá de nuestras raíces o nuestras costumbres. Vemos que lo que nos hace diferentes es muy poco comparado con lo que nos une. Tiene su parte de acción y peligro. Binti, su protagonista, tiene un carácter fuerte, pragmático y osado. Por la brevedad de la novela, cada detalle está medido y se ciñe a lo esencial. Los personajes secundarios son apenas un bosquejo, casi no se nos describen y algunos simplemente se nombran. Solo Binti y la medusa Okwu están definidas con nitidez.

Además de tratar el racismo, se habla también de religión, se menta a dios en ocasiones aunque más bien de pasada y como una parte más de la cultura himba de Binti.


En mi cultura se considera blasfemia rezarle a un objeto inanimado, pero lo hice de todas formas.


La novela es una delicia, tanto en el estilo y la manera de narrar como por su argumento. Muestra aspectos muy novedosos, un futuro nunca antes imaginado de este modo del que apenas nos da unas pinceladas. Incluir el elemento étnico y racial, el peculiar modo de vida de la protagonista que es una mujer de un pueblo oprimido, es uno de los grandes atractivos de esta novela.

A pesar de su longitud, se lee en un par de horas, nos deja pensando y reflexionando sobre las desventuras de Binti durante más tiempo del que hemos estado sumergidos en su historia. Es una obra de ficción futurista para hacernos pensar en lo que somos hoy y como vemos y tratamos a los que son diferentes a nosotros.


Hojas verdes diminutas llenas de una diminuta vida verde cuando me hallaba tan cerca de la muerte.


II. BINTI: HOGAR

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Tienes que hacerlo tú. Es tu decisión.


Tras leer hace unos meses un ejemplar digital de Binti cortesía de la editorial, no pude resistirme a ver cómo continuaba esta historia. Creo que la segunda parte de esta trilogía casi no precisa de presentación en este espacio.

La autora norteamericana con raíces africanas Nnedi Okorafor ha recibido numerosos premios y por esta obra ha quedado finalista del Hugo, del Locus y del Mommo en 2018 a mejor novela corta. Binti: Hogar es una novela corta tanto por su extensión como por su estructura interna. Poco tiene que ver, por ejemplo, con Quien teme a la muerte excepto por la incisiva pluma de Okorafor.


Te conectará a un pueblo y a una memoria.


En esta parte tenemos a dos protagonistas conocidas, Binti y Okwu, que estudian en la Universidad Oomza. Pero deben volver a la Tierra y se presenta un conflicto, pues hace cien años que una medusa no va al planeta con fines pacíficos. Binti deberá enfrentarse a su conocida familia y a todo lo que desconoce de esta, de su mundo y de sí misma.

El desierto tendrá un papel importante. Ese espacio en la obra de Nnedi siempre parece representar el encuentro, con los demás y con una misma, en una comunión mística con la naturaleza. Se nos presentan también nuevos personajes y pueblos que habitan ese desierto.


Estábamos sentadas fuera, en el sol abrasador, cerca de la abertura de la gruta subterránea.


Me ha llamado la atención la parte del viaje por el espacio, en la que Binti hace un viaje por la memoria. Se nos muestran flashes de la primera parte de la trilogía. Y es muy curioso porque la nave está embarazada y a punto de dar a luz (recordemos que es un ser vivo).

La inteligencia de Binti es notable y se nos muestra algo más de ese misterio que lleva a cabo, la ramificación. La amistad de Binti y Okwu se trata con mucha naturalidad y expresividad, con sus cosas buenas y sus dificultades. También los cambios que va sufriendo Binti y que teme la aparten de su casa y de los suyos porque… ¿Quiénes somos en realidad? ¿A dónde pertenecemos?


La habitación desapareció. La mirada sorprendida en el rostro de Okpala, mi profesora de matemáticas, desapareció.


En definitiva, tenemos una novela para devorar de una sentada y que te deja con muchas ganas de saber cómo terminará la historia, pues su final es muy abierto e intrigante. Disfrutamos del estilo y la magnífica imaginación de Okorafor. Nos sumerge en un mundo de ciencia ficción, pero que recuerda mucho a esa realidad africana que tan cercana y lejana tenemos a la vez. Os recomiendo volver a la primera parte tras leer Hogar, pues en esta parte vemos que nada es lo que parecía ser.


Para cuando amaneció, supe que me habían mentido.


III. BINTI: LA MASCARADA NOCTURNA

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La Mascarada Nocturna era la personificación de la revolución.


La Mascarada Nocturna supone el desenlace de la trilogía de Binti. He de advertiros que esta reseña contiene algún spoiler de las novelas anteriores.

Ha sido una lectura que he disfrutado mucho, a pesar de las expectativas que tenía puestas en ella por llevar tiempo esperando y saber cómo concluían las aventuras de Binti, su familia y su amiga, la medusa Okwu. Os puedo adelantar que esta es mi parte favorita de la trilogía. Y que esas expectativas fueron ampliamente cubiertas tanto por el hilo argumental, como por el desenlace y la calidad de la obra en sí.


Todos estaban muertos. Yo tenía que sobrevivir.


Algunas de las características de la obra de Okorafor son el misticismo, la interculturalidad (sobre todo referida a elementos propios de la cultura africana de sus ascendentes) y la mezcla de ciencia ficción y fantasía. En esta novela lleva esos conceptos a un nivel todavía más elevado y desarrolla también la espiritualidad, que se manifiesta en los seres vivos e incluso en elementos inertes. Me ha recordado mucho en algunas formas de abordar las descripciones y conflictos a Quien teme a la muerte y creo que la autora ha dado un salto de calidad con respecto a las entregas anteriores de la trilogía, superándose a sí misma.

Al final de Binti: Hogar, Binti emprende un viaje por el desierto para ir a su casa pues cree que su familia y su amiga Okwu están en peligro. Antes había superado el rito de iniciación de los enyi zinayira. En esta novela, la acompaña un chico del pueblo del desierto, llamado Mwinyi. Se nos dan más características importantes para comprender a este pueblo, que es parte de los orígenes de Binti.

Binti debe enfrentarse al conflicto entre medusas y koush y el más difícil todavía conflicto consigo misma y su identidad. De nuevo temerá no ser parte de su gente, el rechazo de los suyos, y finalmente dudará incluso de si es humana.

El desierto, las raíces culturales y familiares y los lazos que nos unen a las personas que queremos cobran de nuevo gran relevancia en la trama. También las matemáticas y la facilidad para la ramificación de Binti, que comparte con su compañero. Nwinyi es también un armonizador, aunque su poder es diferente al de nuestra protagonista. Vemos cómo los poderes de ambos jóvenes crecen y se desarrollan.


No hay nada como mirar a los ojos de un armonizador cuando tú también lo eres.


Otro personaje importante, que me ha resultado tan curioso como entrañable, es la nave Pez Nuevo, hija de Pez Tercero. Recordemos que la nave es un ser vivo y estaba embarazada durante el segundo viaje de Binti, que iba de la universidad Oomza Uni a la Tierra junto a Okwu.

Si bien la novela tiene muchas características propias de la novela corta, entre ellas el no describir en exceso, los detalles que se dan son suficientes para seguir la historia y tiene una gran importancia la parte de fantasía. Esos detalles que parecen imposibles según las leyes de la ciencia de nuestro mundo, pero en el universo en el que se desarrolla sí tienen sentido. El worldbuilding está muy elaborado y me ha resultado fascinante.


No suelo seguir órdenes, pero hay momentos en que solo puedes seguirlas.


Es muy conveniente leer las tres partes seguidas y por su orden, pues sino no se comprenden. Las novelas no son autoconclusivas, aunque cada parte tiene su propio argumento y la totalidad otro diferente.

Es una obra ideal para reflexionar sobre las relaciones con las personas diferentes a nosotros (y también con los seres pensantes que no son humanos). Tanto en el conflicto entre las medusas y los koush como en la relación de opresión de estos últimos con los himba encontramos metáforas de nuestra propia realidad, pero también en el pueblo del desierto. Los enyi zinayira son considerados salvajes por los propios himba y viven aislados del resto de la sociedad. Vemos que el componente social es muy importante a lo largo de las tres novelas.

En definitiva, y refiriéndome a la trilogía completa, estamos ante una obra muy lograda, una ciencia ficción novedosa y fresca. Una obra para entretenerse pero también para pensar sobre nuestra realidad y desarrollar un espíritu crítico con respecto a los estereotipos que tenemos sobre aquello que es diferente a nuestra sociedad occidental.


Me desperté ante el universo.

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