Los Skrull, de Robbie Thompson y Niko Henrichon

Sinopsis: Los Warner son la típica familia. Él trabaja en Empresas Stark. Ella en la oficina de un senador. Jennifer y Alice son estudiantes. Lo único que los hace diferentes es que son skrulls que cambian de forma y allanan el camino para una invasión.


Skrulls


Se abre el telón, la obra va a dar comienzo y no conoces quiénes formarán su reparto. Siempre espera hasta el final esa humilde reverencia. No obstante, yo os adelantaré dicha escena.

Al guion, Robbie Thompson.

¿Quién, decís? Calma, lector, ¡yo te pongo al día! Escribió los cómics Seda, una chica a la que pica la misma araña que Peter, y Veneno: Caballero del Espacio durante su etapa cósmica —en la que incluso llegó a ser Guardián de la Galaxia a manos de Bendis—. Pero con certeza te sonará más la serie en conjunto de Masacre y Spider-Man, de la cual tomó las riendas durante sus últimos diez números.

¡Claro! Paquito, si es de aquí del pueblo. El marido de la Pili”. Pues me alegra que ya hayas caído sobre quién nos ocupa.

Y a cargo del dibujo está Niko Henricho, conocido por Leones de Bagdad (ECC). Para muchos, su dibujo será razón de sobra para hacerse con esta obra, pero más allá de un apartado visual sobresaliente nos encontramos una mayor profundidad.

Uno, cuando hace saltos de fe en la literatura, puede encontrarse con una prometedora lectura que rebañar y digerir despacito, o con ese pequeño pisapapeles que ocupa nuestra estantería y posiblemente no volvamos a abrir jamás. Todo aquel que haya querido dar ese paso a ciegas, al final ha abierto los ojos para adentrarse en la morada del dragón y, para fortuna suya, descubre que el rey había dejado sus dominios y que se encuentra a solas con su tesoro.

En este punto quiero hacer un inciso: ¿esperas que este cómic, al ser de Marvel, sea heroico y esté repleto de acción? Bueno, debo avisar que nada más lejos de la realidad. Nos encontramos ante una narrativa que muestra las escenas de súperpoñetazos en una fila tan alejada que se nos muestra a posteriori, cuando ya acabó.

Y, sí, Tony Stark —y su alias de hierro— se dejarán ver. Pero lejos de ese nimio detalle, nos encontramos ante una historia de espías que repliega las capas a un setting y no al argumento. Un conflicto espacial con pinceladas de ciencia ficción que le sientan muy bien y que además nos dejan ver una parodia a Superman.


panini


Bueno, ¿y por qué leería un cómic de Marvel que no tiene como base lo que me llama de ellos? Tendríamos que echar la vista atrás y sonreírle a La Visión de Tom King y Gabriel Hernández Walta o a Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja.

Siendo sincero, no es nada sencillo intentar dar una sinopsis tras haberlo leído. En mi opinión, esta puede abordarse de formas dispares y una segunda o incluso tercera lectura sentarán como la primera.

Por una parte, tenemos el lado de los espías y, por otro, el de ser herramientas de guerra que pierden su ser por la causa. Incluso lo etiquetaría como drama familiar, pero me quedarían enfoques en el tintero. Acabas y sonríes porque ellos, los Warner, son el eje de Los Skrull. En los cinco números que contiene este tomo se logra que el lector se halle muy cercano a los personajes. Porque es bonito tener esperanza y esta nos contamina con sueños. Los engranajes nos muestran a un padre, una madre y sus hijas totalmente disfuncionales y cómo cada paso hace que se abra la coraza de aquel corazón del que no son muy conscientes que poseen.

En una página, la mejor diría yo, el personaje de Alice —la hija pequeña— se mira al espejo. Al ser una metamorfa cambia no solo de aspecto, sino que también es capaz de cambiar su etnia y hasta su sexo. Al final, tras sufrir un caso de disonancia, rompe el espejo. Pero además de esa maravillosa escena sobre la identidad, tenemos una parte donde la mujer queda atrapada en el cuerpo de un hombre a quien le ha robado el aspecto y su marido, que está lleno de amor, le coge la mano y cena con ella confesando que sigue siendo su esposa luzca como luzca. Una viñeta sin miedo de mostrar una escena de diversidad sexual que sucede justo en medio de un restaurante de ambiente romántico.

Si Los Skrull fuese un plato, sería un menú completo, pero es que el cliente vendría allí a comer como un habitual; se lee con el corazón.

Para acabar, quiero añadir un aperitivo, el del jurado popular. En Whakoom este cómic tiene un 4,5 ponderado por la opinión de dieciocho personas. Además, seis de ellos nos ofrecen una opinión en la que —como yo— sintieron que una gran sorpresa había colmado sus vidas. Uno de los mejores cómics de todo 2019 y que recomiendo encarecidamente.


Lanzamiento: diciembre de 2019
Editorial: Panini Cómics
Páginas: 112
Valoración: Moka y chocolate
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