Conversaciones sobre la escritura, de Ursula K. Le Guin y David Naimon

Sinopsis: Poco antes de fallecer en enero de 2018, Ursula K. Le Guin mantuvo una serie de conversaciones con su amigo David Naimon sobre el acto más profundo e íntimo que puede llevar a cabo una mente creativa: el de escribir. Es a través del ejercicio de la escritura que se alimenta del poder de la imaginación y así transmitimos las mejores historias. Naimon y Le Guin planeaban reunir sus charlas en un libro que funcionara como un diálogo amistoso sobre el placer de imaginar y la vocación de escribir, dirigido a todo aquel que quisiera indagar en el misterio de la creación. Para Ursula fue su última obra —aunque no pudo revisarlo por completo, sí llegó a supervisar una buena parte del texto—, y para David Naimon el cumplimiento de un sueño: había accedido a la sabiduría de la mejor escritora americana de ciencia ficción y fantasía del siglo XX, y con este libro la podía compartir con el resto del mundo.


Agradezco que el entrevistador respete los límites de mis conocimientos e intelecto, y que no me pida que haga de Oráculo de Delfos.

De vez en cuando me encuentro con alguno que se da cuenta de que lo que a mí de verdad me gusta es hablar de manera informal sobre mi trabajo.


Le Guin es una de las mujeres de la literatura a las que más respeto y sé, porque me conozco, que este respeto no nace puro, no nace de donde se supone que debería. Desconozco la mayor parte de su obra y, de lo que he leído, disfruto más la fantasía que la ciencia ficción. A todos los efectos, soy una fan bastarda de Le Guin. La mano izquierda de la oscuridad me aburrió profundamente y tampoco he podido terminar Los desposeídos. No doy ninguna de las dos obras por perdidas porque sospecho que las empecé en un mal momento personal. Solo he querido empezar la reseña con estaos datos porque creo que son significativos.

No todas las obras de Leguin son para todas las lectoras, pero creo que cada lectora encontrará al menos una obra de Leguin con la que resonar. Por eso la respeto tantísimo. La autora de Las tumbas de Atuan y de ensayos como Contar es escuchar ha escrito mucho y muy bien durante una carrera más larga que mi vida. No toda su producción me resulta arrebatadora, pero considero que merece mi respeto, así que ahí lo tiene.


Sobre la narrativa


Hay que aprender leyendo buenos textos y tratando de escribir así. Si un pianista nunca ha oído a otra persona tocar el piano, ¿Cómo va a saber lo que tiene que hacer? Creo que estamos desaprovechando las posibilidades que nos ofrece la imitación.


La anterior es solo una de las muchas citas que se pueden extraer de la primera parte del libro, la dedicada a la prosa.

En ella, Le Guin habla de lo que ha aprendido de otras autoras, como Orwell o Woolf. Se refiere al efecto del uso correcto de la gramática y a sus efectos políticos y morales, también al ritmo, a la literatura de género y lo mucho que necesitamos reivindicarla como literatura verdadera. No se esconde cuando le preguntan sobre la invisibilización de las escritoras, sobre el uso de los tiempos verbales y sobre la elección de narrador.

Las preguntas de Naimon son muchas y aparentemente heterogéneas. Y digo aparentemente. En Goodreads una lectora se queja de que el libro no contiene en realidad conversaciones, sino una batería de preguntas sin hilo conductor. Creo que esto no es cierto. Creo que el hilo conductor es la trayectoria literaria de Le Guin y que esta sección del libro hay que leerla como aproximación a las preocupaciones de la autora.

Es difícil leer a Le Guin, sabiendo quién es, conociendo su peso y su influencia y enfrentarse a este librito (es muy delgado y contiene muchos extractos de otras obras) con la mente libre de prejuicios. Sin embargo, es necesario distanciarse de sus palabras y tomarlas como lo que son: la expresión de una serie de principios personales que nacen de la experiencia y de la observación, no menos personales, de quien habla.

¿Por qué es necesario hacer ese ejercicio? Sobre todo porque, si además de lectora y fan, eres escritora, tomar las declaraciones de una de tus autoras de cabecera como mandamientos es un peligro real. Seguro que todo lo que Le Guin dice tiene el máximo sentido para ella. Pero no tiene por qué tenerlo para mí. Por ejemplo, no comulgo en absoluto con la relación que esta mujer tiene con sus personajes. Y esto es bueno.

Mi recomendación es que, si eres escritora de prosa y vas a leer este libro, no lo hagas para aprender, sino para conocer a la autora, para comprender la lógica interna de lo que hizo y los motivos por los que lo hizo. El libro no tiene carácter pedagógico, sino que funciona como una conversación entre entrevistada, entrevistador y lectoras. Lo que no quiere decir que no tenga un montón de datos y de técnicas que puedas incorporar a las tuyas.

Si no eres escritora y vas a leer Conversaciones sobre la escritura, hazte un té y disfruta. Así, sin reservas. Seguro que te encanta.


Sobre la poesía


Solo en silencio la palabra,

Solo en oscuridad la luz,

Solo en muerte la vida:

Brilla el vuelo del águila

En el cielo vacío


Lo que más he disfrutado de esta segunda parte de Conversaciones sobre la escritura ha sido la humildad de Le Guin. La prosa le gusta, se reconoce en ella. Diría que no se siente incómoda en la poesía, pero no es su lengua materna y por eso habla de ella con una especie diferente de respeto.

El respeto por el oficio de escritora, por las lectoras y hasta por la vida, diría, es una constante en estas páginas. No soy experta en poesía y, aunque escribo mis propios versos de vez en cuando, ni siquiera me considero aficionada. Así que he leído esta segunda sección con más libertad, menos alerta por sus posibles consecuencias.

Me gustan mucho las reflexiones de Le Guin acerca de la forma, de las exigencias de la forma y de cómo esa aparente inflexibilidad supone un reto a la hora de escribir poesía. Me hace gracia, porque la idea que Le Guin parece tener sobre la creación y sus reglas es mucho menos laxa de lo que puede parecer.


Sobre el ensayo


[…] Se les ocurre una idea, una idea que, además, es ya bastante común en ciencia ficción, que se ha trabajado miles de veces, con todo tipo de variaciones literarias, pero, como no se les ha enseñado nada de ciencia ficción en literatura, ni lo saben. Así que cogen esa idea manidísima y la convierten en libro diciendo: «¡Mirad! ¡Mirad qué genialidad se me ha ocurrido!».


Cualquiera que cuestione La Carretera, de Cormac McArthy, está en mi equipo. Y esto es todo lo que tengo que decir al respecto.

No, en serio, esta sección de Conversaciones sobre la escritura es también muy corta, pero la he disfrutado incluso más que las otras dos. En ella, Le Guin saca de paseo el látigo por el que todas la conocemos y habla de cómo se enfrenta a la tarea de decir lo que piensa sobre los temas que le preocupan, como la invisibilización de las mujeres, la apropiación cultural o nuestra relación con los animales.

Creo que este tercio del libro es el que más pueden aprovechar las lectoras que, como yo, tenemos complejo de Teseo. Le Guin es una Ariadna magnífica y Naimon hace que el hilo del que quiere que tiremos reluzca en rojo rabioso delante de nosotras.


En cuanto a la edición

Conversaciones sobre la escritura es un cuadernillo apenas que llega a las cien páginas un poco por casualidad y porque la edición, muy bonita, muy cuidada, lo permite. Esto no es malo. Las respuestas de Le Guin a las preguntas de Naimon son densas y el volumen admite más de una lectura. Y más de tres, probablemente.

Las entrevistas van precedidas de una pequeña introducción titulada Miedo y asco en la entrevista. La firma Le Guin en 2017, a los 88 años, que es edad suficiente para concederle a una mujer (a los hombres se les concede antes, mucho antes) el derecho a decir lo que le gusta y lo que no le gusta. Merece la pena leerla porque está cargada de cansancio, pero esconde esa alegría que sentimos cuando llevamos un rato largo revolviendo en una bolsa de cáscaras y, perdida ya la esperanza, encontramos de repente una nuez entera que además sabe riquísima.

Las citas de obras de la autora y de otras autoras, los poemas, los fragmentos de ensayos y hasta un pequeño relato que salpican el texto sirven como ejemplo práctico de los temas que se tratan en la entrevista. Creo que están muy bien traídos, que de poco sirve hablar de conceptos abstractos si no eres capaz de llevarlos al mundo de lo concreto para tus lectoras.

Además, la elección del blanco sobre negro para distinguir estos paratextos del cuerpo central de la entrevista me parece un acierto. Permite seguir con la lectura sin interrupción y volver a ellos cuando la lectora lo considere necesario.


Conclusión

Lee Conversaciones sobre la escritura y disfruta. No hace falta que comulgues con Le Guin al cien por cien. Pero léela, que seguro que sales de la lectura más rica de lo que entraste en ella.

Lanzamiento: enero de 2020
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 104
Valoración: Capuchino
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