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Qué difícil es ser dios, de Arkadi y Borís Strugatski

Sinopsis: Don Rumata de Estor es un aristócrata con una posición de privilegio en la corte de Arkanar, un prohombre cuya compañía es tan codiciada como su alcoba y de quien se cuentan hazañas milagrosas. Pero mientras se desenvuelve con soltura entre duelos e intrigas palaciegas, se siente impotente a la hora de entender los mecanismos de represión que embrutecen el reino. Y su tragedia personal es que, como observador, sabe que no puede ni debe influir en el curso de los acontecimientos.


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Escrita en 1963, Qué difícil es ser dios nos traerá inevitables recuerdos a Star Trek, y algo más patrio, El ministerio del tiempo. Don Rumata es un agente que tras la identidad de un noble, vive en un planeta habitado por humanos en calidad de observador. Esta sociedad ha alcanzado la era medieval y no progresa como le gustaría a Don Rumata, aunque sus órdenes son claras: no puede intervenir en el curso de los acontecimientos.


En definitiva, hay que tener la firme convicción de que ni tú ni yo ni ninguno de nosotros veremos los frutos de nuestra labor. No somos físicos, sino historiadores. Nuestra unidad de tiempo no es el segundo, sino el siglo…


Si bien nuestro protagonista asume con estoicismo su labor, pronto se enfrentará a un dilema moral cuando los intelectuales, escritores o incluso médicos del reino sean perseguidos, castigados y ajusticiados. Aunque el libro está catalogado como ciencia ficción, nos sentiremos en una novela de aventuras “de capa y espada” en las que Don Rumata hará lo posible por salvar a sus amigos intelectuales y a la vez tratará de no intervenir en los asuntos del planeta para cumplir con su trabajo.

Como lectores, ejerceremos de observadores a la angustia existencial de Don Rumata frente a los acontecimientos en los que se ve envuelto. Nobles sedientos de poder, intrigas palaciegas y una crítica feroz a la situación política rusa oculta (a plena vista, en realidad. Tengamos en cuenta la época en la que se publicó y que logró pasar inadvertida a la censura).

Cuando la ciencia ficción plantea dilemas que hacen que reflexiones sobre tus propias convicciones, sin duda merece la pena echarle un vistazo. Pero cuando estamos hablando de una novela escrita en los años 60 y que funciona perfectamente a fecha de hoy, le añade un valor extra a su lectura. Si bien particularmente hubieron momentos que se me llegó a hacer un poco lenta, y con sus defectos de la época (el papel de las mujeres, sobre todo) terminas la lectura con gran sabor de boca y con ganas de debatirla.

La nueva edición de Gigamesh (diciembre de 2019), con tapa dura (ilustrada por Alejandro Terán) y nueva traducción directa del ruso gracias a Justo Vasco y Raquel Marqués, merece ocupar un lugar en nuestras estanterías.

Bonus: Hay dos adaptaciones cinematográficas de la novela, siendo la más reciente la de 2013 dirigida por Aleksey German.


Carátula


Lanzamiento: diciembre de 2019
Editorial: Gigamesh
Traducción: Justo Vasco y Raquel Marqués
Páginas: 344
Valoración: Café con leche
Consíguelo aquí

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