Café Librería

Una órbita cerrada y compartida, de Becky Chambers

Sinopsis: Después de abandonar la Peregrina, Pepper y Lovelace se dirigen a Puerto Coriol dispuestas a iniciar una nueva vida. Pepper no elige Puerto Coriol por pura y mera casualidad, sino porque es el lugar en el que ella empezó su vida después de abandonar su planeta de origen. Y así, casi sin quererlo, nos encontramos con dos historias: la de Pepper antes de ser Pepper y la de Lovelace después de ser Lovelace.


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Las dos juntas nos irán mostrando una historia de aprendizaje desde cero en dos momentos distintos.


Un recordatorio de que todas esas piezas separadas sin parte de la totalidad que representas.


Para mí esta lectura ha sido de las más esperadas del año. Desde que supe de su publicación en español comprendí que necesitaba leerla. Ya en su día leí y reseñé la primera parte, El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, y me fascinó. A mí, que no soy amante de la ciencia ficción. Lo que más me gustó fue que era una novela que, aunque sucedía en el espacio, era muy psicológica y ahondaba en problemas personales. Uno de esos problemas era el de si un ser que siente se puede enamorar de una IA y si las IA merecen ser consideradas seres inteligentes capaces de sentir, y es esto lo que nos lleva a esta segunda parte que, sin embargo, me ha dejado con un sabor agridulce en la boca.

Me ha encantado, pero es verdad que ha habido ciertos momentos que me ha decepcionado o que no ha terminado de convencerme, quizá también culpa mía por las altas expectativas que tenía puestas en la novela. Y ahora, sin enrollarme más, os dejo con la reseña.

Lo primero que quiero destacar es que se nos van contando dos historias alternadas: en primer lugar la de Jane 23 y en segundo lugar la de Sidra.

Jane 23 es una niña que trabaja en una fabrica junto con otras Janes que, al igual que ella, se dedican a seleccionar basura mirando a ver lo que pueden seguir utilizando y lo que no. En la fábrica en la que viven no están solo las Janes, sino que hay varias generaciones de niñas que se nombran con un nombre propio y un número. Así tenemos a las Janes, las Beths, las Sarahs… cada una encargada de una tarea. Estas niñas están cuidadas por las Madres, unos robots que se encargan de cuidarlas y castigarlas cuando se lo merecen. No saben lo que hay más allá de la fábrica, viven por y para trabajar. Hasta que un día todo cambia.

Una explosión hace que Jane 23 descubra que fuera de la fábrica hay algo más y así encuentra a Lechuza, una IA que será quien la eduque.

La verdad es que la parte de Jane 23 me ha encantado. Es una parte llena de sentimientos y de emociones. Al principio se nos muestra una niña asustada que, sin embargo, va creciendo, evolucionando y pasando por una adolescencia complicada, porque está sola en medio de un vertedero con una IA como educadora, hasta convertirse en una mujer.

Leer estos capítulos ha sido una gozada, la verdad, porque a pesar de que a veces daban ganas de darle un tortazo a la protagonista (como a la mitad de las adolescentes, todo hay que decirlo) podías sentir su angustia, su desesperanza y también su miedo y su soledad.

Pero junto a la historia de Jane 23, que sucede en el pasado, tenemos la de Sidra, que sucede en el presente. Sidra es el nombre que adopta el kit que acoge a Lovelace. Estos capítulos son algo más complejos de entender y en algunas ocasiones se me han hecho más pesados, porque era una lucha constante entre Pepper y Sidra, un quiero y no puedo. Pepper se muestra sobreprotectora con Sidra, lo cual no es de extrañar, porque si alguien descubriera quién es Sidra en realidad todos estarían en graves problemas. Por otro lado, Sidra se muestra cabezota e impertinente en ocasiones. A veces es fácil entenderla, pero en otras me frustraba su actitud porque me parecía egoísta.
En el tema personajes creo que queda claro que son bastante complejos. Además de con Pepper y Sidra, que son las principales, tenemos a Azul y a Tak, que son quienes ayudan a estas dos señoritas y quienes las acompañan. Azul es pintor y amigo de Pepper, es menos impulsivo, mas retraído y sabe escuchar a las dos partes.

Tak es un aeluon, se conocieron casi por casualidad y descubrió la verdad de Sidra de la misma manera. Es un ser cambiante y que en ocasiones me ha producido mucha ternura ya que creo que muestra lo que es la amistad.

Por esta parte, la historia tiene toda mi aprobación; crear personajes así de complejos es difícil y, la verdad, es que están muy bien logrados porque aunque a veces empatizas con ellos en ocasiones no los puedes aguantar. Lo mismo que pasa con las personas.

En cuanto a la trama argumental, es lo que se me ha quedado un poco escasa, porque no queda claro desde el principio. Creo que es una historia muy lenta (y mirad quien lo dice, la amante de la lentitud) y en la que no va pasando nada. Y ojo, que no creo que eso sea algo malo, porque es una novela muy psicológica, pero es verdad que luego, de pronto, pasa algo, y es que Pepper encuentra por fin una nave que llevaba años buscando. Y quiere recuperarla. Y así todo el grupo se ve envuelto en una trama de “robo”, por decirlo de alguna manera.

La verdad es que el giro argumental no me terminó de convencer. Me pareció un poco forzado. Es verdad que según vas avanzando en la historia puedes entender por qué ese empeño en encontrar la nave, pero me hubiera gustado que esa búsqueda hubiera estado más presente en la que parecía la trama principal, porque cuando de pronto aparece me quedé muy fría, como indiferente, y realmente es una historia muy bonita.

Y así llegamos al final, un final que me dejó loquísima. Sí, ya sé que esta expresión no es muy formal que digamos, pero es que no sé cómo definir lo que me hizo sentir. Es un final bonito, no os voy a engañar, pero me pareció muy… no sé, ¿vacío? No fue un final que me esperase y aunque me gusta que las historias acaben bien, en este caso me pareció precipitado.

A pesar de que me haya gustado menos que la primera parte, me sigue pareciendo un libro muy recomendable y creo que Becky Chambers sigue estando entre mis escritoras top.


Lanzamiento: (en España) febrero de 2020
Editorial: Insólita
Autora: Becky Chambers
Traducción: Alexander Páez y Antonio Rivas
Valoración: Capuchino

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