Café Librería

Simon Stålenhag en bucle

Sinopsis: En 1954, el gobierno sueco ordena la construcción del acelerador de partículas más grande del mundo. La instalación se completó en 1969, ubicada en las profundidades de la campestre Mälaröarna. La población local bautizó a esta maravilla de la tecnología como The Loop (El bucle).


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Tales from The Loop [Ed. Free League; 2014] / Historias del bucle [Ed. Roca; 2019] es su extraña historia, contada por las personas que vivían bajo la sombra de las máquinas. Son los recuerdos y las notas que dejaron aquellos que una vez llamaron a The Loop su hogar.

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En Things from the flood [Ed. Free League; 2016], después del cierre de The Loop, la vida va volviendo poco a poco a la normalidad, pero todo cambia cuando Mälaröarna queda inundada por un agua oscura que sale de las instalaciones abandonadas bajo tierra. Los rumores se extienden por las escuelas y plazas, historias sobre la inundación y lo que ha emergido con ella. Algo está claro: es pronto para olvidar el pasado.


EL ESTADO ELECTRICO

Fuera de The Loop encontramos The electric state [Ed. Skybound books; 2017] / El estado eléctrico [Ed. Roca; 2019] que empieza a finales de 1997, cuando Michelle, una adolescente fugitiva y su pequeño robot de juguete amarillo, Skip, viajan hacia el oeste a través de un extraño paisaje americano donde las ruinas de gigantescos drones de batalla ensucian el campo, junto con la basura desechada de una sociedad consumista de alta tecnología adicta a un sistema de realidad virtual. A medida que se acercan al borde del continente, el mundo que se encuentra fuera de las ventanas de los automóviles abandonados parece desmoronarse a un ritmo cada vez más vertiginoso, como si en algún lugar más allá del horizonte el núcleo hueco de la civilización finalmente se derrumbara para desaparecer por completo.


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Reseña (o carta de amor)

El norte tiene algo que me llama. Su silencio, supongo. Respiro más pausada, cuando pienso en el norte. ¿Tú no? Puede que sea por la promesa de que sigue existiendo un punto un poco más arriba de donde estamos, algo de margen para llegar a la punta. El final del mapa, que nunca se traspasa.

Y de esto va el trabajo de Simon Stålenhag, de traspasar límites, de dar un rodeo y probar de llegar a casa por el camino que no te han enseñado. Me gusta porque es algo que hago desde pequeña: levantar piedras del camino, ir a ver qué hay detrás de esa zanja, meter la nariz en armarios y cajones de otros, intentar recordar si el agua de este lago refleja igual la luz que la del riachuelo que vimos el año pasado.

Simon Stålenhag plantea un presente distópico a partir de recuerdos de infancia (primer libro) y adolescencia (segundo libro, no publicado aún en castellano) en una Suecia alternativa donde la tecnología electromagnética emergió y desapareció en menos de dos décadas. A su vez, explora los efectos devastadores que tuvo en Estados Unidos (tercer libro, segundo publicado por Roca) el auge de un sistema de realidad virtual demasiado real como para dejar de usarla.

En todos ellos, un entorno alterado por las ruinas de grandes máquinas e instalaciones, la humanidad se presenta como una suerte de insectos ajenos a las razones de tanta magnificencia.

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Ilustración de Historias del bucle

 

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Ilustración de El estado eléctrico

Parece una revisión del inicio del romanticismo, en la que la humanidad, en vez de luchar contra los elementos, se levanta superviviente frente a la tecnología. Creo que este es un chiste que todos reímos y tememos a partes iguales, y que el autor sabe reflejar muy bien.

Los libros muestran grandes imágenes de trazo cálido y cercano pero de composición tensa acompañadas de una narrativa a modo de diario, más bien la transcripción de alguien que te explica las fotos de un álbum. Yo los disfruto igual que el descubrimiento de una maleta vieja en la buhardilla de la biblioteca del pueblo. Los abro cuando tengo tiempo suficiente para olvidar el reloj y me paseo con un poco de nostalgia de lo no vivido.

El arte de Simon Stålenhag ha ido más allá de los propios libros y no es raro que alguien le escriba por Twitter para enviarle una foto de una construcción abrumadora, o de una luz que le recuerde a sus ilustraciones. Si os gusta el arte digital, os animo a que le sigáis, porque de vez en cuando publica hilos con tutoriales para la creación de estos ambientes tan cercanos y siniestros a la vez.

No me puedo imaginar a alguien a quien no recomendar este autor. Buscadlo y disfrutad.

(PD: Para los que tengan curiosidad por Things from the Loop, el libro aún no publicado en España, la distopía toma una deriva más crítica y podemos ver las consecuencias descontroladas de una tecnología que se les fue de las manos. Por cierto, salen dinosaurios y robots. ¡Espero que Roca se anime y lo publique pronto!)

Puntuación: Moka y chocolate, con galletas de jengibre y hormigas.

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