Bionautas, de Cristina Jurado

Sinopsis: Si vivieras en un mundo en el que el 99,99% de la población murió cuando ellos llegaron…

Si fueras adolescente y empezaras a oír voces en tu cabeza…

Si todos callaran el pasado de tu madre desaparecida…

Si te dieras cuenta de que no hay otra persona en la Tierra como tú, porque tu padre es un bionauta, un ser humano procedente del espacio…

¿Oirías la grabación en la que él te cuenta su historia?

bionautas


Porque el espacio está diseñado para acabar con uno y no hay nada hermoso entre las estrellas.


Empecé Bionautas cuando aún nos tomábamos a risa el Coronavirus. Termino de leer esta novela ya confinada en casa y con pocas ganas de chistes. Yo, como tanta gente, no me lo tomé muy en serio en principio. Incluso creí que los que nos recomendaban tener algunos productos básicos en casa estaban siendo alarmistas.Curiosamente, en esta novela se habla también de una crisis sanitaria y de la recuperación posterior, aunque ese no es el tema principal.

Unos males azotan el planeta y matan al 99% de la población. Unos seres de otro planeta, los bionautas, habían llegado buscando un mundo en el que establecerse y ayudan como pueden a superar esa crisis. Ella, una niña con muchos nombres, es el primer bebé nacido tras la gran enfermedad que casi destruye la civilización. Se trata, por tanto de una novela de ciencia ficción con toques de distopía y con la presencia del tópico del contacto con vida inteligente de otros planetas.

Como ya he dicho, el tema principal no es la pandemia, sino un padre que cuenta a su hija su historia, de dónde viene, cómo fueron sus orígenes y cómo vivieron sus seres queridos mientras ella aún no se había desarrollado lo suficiente para comprender. Porque Elio, un bionauta, cuenta en segunda persona esta historia para que su hija pueda entender por fin todo lo que se le ocultó, para que pueda llegar a comprender lo que le está ocurriendo ahora.


Hay recuerdos que no deben removerse, que necesitan permanecer dormidos en la bruma del olvido para que no peligre nuestra cordura.


El uso de la segunda persona me parece arriesgado y trabajoso para la escritora. También puede llegar a ser pesado para el lector. Aunque en esta novela el ritmo es pausado pero fluido y se lee con relativa facilidad, me costó en un principio meterme en la historia y mantener el interés. El estilo es muy cuidado e incluso poético, sin alcanzar el nivel de CloroFilia (2017), cuya reseña podéis leer aquí. Estamos ante un texto menos cargado de metáforas y símiles y en mi opinión más accesible a todo el público.

Otros personajes importantes de la obra son la bionauta Siry y los terrestres Maya (Madre) y Hugo, al que Elio se refiere como Padre. El primer contacto de los bionautas con los terrestres es con Padre, un mecánico que les da suministros frescos a cambio de su tecnología de transporte. Los bionautas son, en un principio,  alérgicos a la atmosfera y la comida terrestres, pero Siry y Elio logran crear un remedio con la ayuda de Padre. También hay un movimiento contra los bionautas llamado la Resistencia, del que madre formó parte. Y me parece destacable el modo de comunicación de los bionautas, el neurotema.


Son demasiadas palabras vocalizadas, demasiado esfuerzo para mí, que crecí mudo.


Siendo sincera, en el libro hay aspectos que me resultan un tanto molestos y creo que es algo deliberado. Toda la obra es una reflexión sobre qué somos, la pregunta que persigue al ser humano desde nuestros orígenes y presumiblemente nos acompañará hasta nuestra extinción. Elio es un ser diferente tanto entre los humanos terrestres como entre los bionautas y su empatía y su especial sensibilidad hacen que su manera de tratar las relaciones humanas resulte peculiar. Se ahonda en temas, sentimientos y emociones de cuya reflexión en muchas ocasiones huimos.


Porque los bionautas no sabíamos llorar entonces, eso lo aprendimos luego.


Esta es una de esas novelas que me cuesta puntuar, me cuesta hasta decir si me ha gustado o no. Por una parte, el argumento es bueno, las características técnicas del texto están muy logradas y la historia se me hace interesante. Por otro lado, el más emocional, me ha resultado doloroso el tratamiento de la vida y la muerte, el suicidio, la enfermedad, los sentimientos… Aunque esto es algo puramente personal. No es, por tanto, una lectura cómoda, aunque sí recomendable. Una de esas novelas que podéis amar u odiar, tan solo os ruego que si os decidís a leerla y sois un poco sensibles escojáis el momento adecuado.


Lanzamiento: 2018
Editorial: Cerbero
Ilustración de cubierta: Mariana Palova
Páginas: 234
Valoración: Café con leche
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