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La intimidad, de Rosa Moncayo Cazorla

Sinopsis: Una pareja joven en plena espiral de drogas, obsesiones y autodestrucción decide dejar la ciudad y mudarse a una casa de campo para escapar del círculo social tóxico que le rodea. Una novela en la que Rosa Moncayo nos descubre con crudeza poética la intimidad de una pareja al borde del colapso.


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Rosa Moncayo (Palma de Mallorca, 1993) publicó su primera novela con tan solo veintitrés años. Se trata de Dog Café (Expediciones Polares, 2017) y fue acogida con mucha calidez y entusiasmo por la crítica profesional y el público.


Qué ocupación más absurda yacer aquí, a su lado, sabiendo que va a verter todo su odio —inexplicable— contra mí, pensaba. Al mismo tiempo, me acuerdo de que me repetía a mí misma: «Quiero una vida antediluviana, sí, antediluviana, básica, cocinar, dormir, trabajar y, si enfermas, te mueres, no queda otra».


El estilo de La intimidad, su segunda y esperada novela, es diferente a su carta de presentación. También es un paso adelante, que navega entre la ambición por buscar la manera de narrar la realidad alejándose de ella y, al mismo tiempo, ser visceralmente transparente. Al fin y al cabo, el libro trata a grandes rasgos de cómo la intimidad y la unión de una pareja se va resquebrajando poco a poco, y dolorosamente.

Se trata de un retrato que comienza y continúa con un estilo poco definido. Una primera persona que utiliza la narración cómo propia voz personal, sin preocuparse demasiado en mantener el mismo ritmo ni respetar una secuencia. Por momentos, la joven pareja con sus amigos, cae en un vertiginoso y peligroso bucle de drogas y obsesiones que los llevará a querer abandonar esa ciudad. 


Yo no soy feliz y me hago mayor.


Es curioso cómo, ya desde el inicio, Rosa Moncayo empieza a avistar los problemas que vendrán y las maneras en las que se creará esa distancia: el temor, el miedo, la enfermedad. Esto me recuerda a El nenúfar y la araña. De hecho, leedla también. Y yo, leyendo y escribiendo en este confinamiento (dieciséis días ya) creo que en la intimidad que nos regala Moncayo hay más realidad de la que me gustaría asumir. En fin, que yo también he perdido lo que esta protagonista ha perdido, y de una forma que casi puedo identificar y se me clavan las agujas de la sinceridad en el rostro. Y duele.


La imagen del pulmón como trozos de cartón húmedo que se desmenuza sin tocarlo todavía me persigue. Supongo que lo único que me salva es la edad.

[…]

Cuando alguien muere, la pregunta es: ¿sabemos si fue feliz?


La lectura es agónica por momentos, en otras plagada de belleza poética y, en otras, brilla el ingenio innegable de la autora. Supongo que quienes ya habéis leído a Moncayo no podréis esperar mucho más a seguir haciéndolo. Quizás en La intimidad no encontréis muchos rasgos de Dog Café, pero eso no importa. Solo quiere decir que ella escribe según el momento, según lo que necesite contar. Está claro que a la escritora no le hace falta ser fiel a sí misma (pero lo sigue siendo, no sé cómo explicar esto). Con pasos firmes, quizás egocéntricos y pretenciosos, pero dejándonos claros que está creando el tipo de literatura que ahora queremos y necesitamos leer.


La intimidad era esa casa temporal que nos acogió. No sé permanecer. No sé quedarme. La intimidad era ver cómo sufrías y no hacer nada por impedirlo […].

Nuestra manera de caer. Decir que prefiero que no te duches antes de hacer el amor porque solo me gusta hacerlo si hueles a sudor.


A veces, cuando leo que se dice que todo está escrito termino por pensar en novelas como esta. Que experimentan, que abren la literatura en dos y que desafían lo de siempre para convertirlo en algo nuevo. ¿Y la materia prima? La vida de una pareja joven, que nunca llega a encontrar el equilibrio y que tiene miedo a perderse. Y es ese miedo a perder(se) lo que domina el compás, lo que viaja y lo que vuelve, lo que impregna el afán de Moncayo por explicarse.


¿Cómo se combina el dolor para que se note menos?


Yo no sé si lo consigue. Quizás sí. O quizás no importe.


Lanzamiento: febrero 2020
Editorial: Barret
Páginas: 180
Valoración: Café con leche
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