Café Librería

Reina, de Elizabeth Duval

Sinopsis: Primeras memorias en España de una mujer de la generación Z que a los 19 años ya es un referente de la poesía y del activismo.

«Yo creo —escribe Elizabeth Duval en Reina— que estaba enamorada de ella porque era como un personaje novelesco, una gran aparición del azar, una fuerza sin rumbo ni dirección alguna». Aunque a lo largo de la historia el dilema entre la escritura o la vida ha influido en numerosas obras, lo cierto es que la respuesta más sensata siempre estuvo a la vista de todo el mundo, tal y como podemos deducir con la lectura de este libro: la literatura y la vida.


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La verdad es que resulta curiosa esta lectura durante el confinamiento (en este momento ya llevamos más de cuarenta días). Reina la leí en una salida al hospital. Y no os imagináis lo aterrador que es un hospital vacío. O quizás sí. No era el mejor lugar del mundo para estar, pero allí estábamos.


Deseo vivir mi vida en presente.


Sigo a Elizabeth Duval en redes desde hace tiempo; tiene un atractivo inherente que te invita a hacerlo. Además, somos compañeras en la antología de relatos de Asalto a Oz de la editorial Dos Bigotes. Y el honor crece, supongo, al leer este libro suyo, recién publicado bajo el sello Caballo de Troya, la colección independiente dentro del grupo Penguin Random House que apuesta por las nuevas voces literarias.

Llama la atención la juventud de Elizabeth (nacida en Alcalá de Henares en el 2000). Tan pocos años y ya con unas memorias debajo del brazo. Tenía que leerlas y comprenderla un poco mejor. Si es que llegué a hacerlo. Reina, aun difícil de definir y en algunas partes difícil de leer, es un juego novelesco de su propio diario personal.


No es que yo exist[a] porque tú me imagin[es], sino, precisamente, que yo te escribo porque tú me imaginas, porque tú existes como el Otro.


Así que el estilo de la obra es cambiante y se metamorfosea. He encontrado un afán de modernidad, de dejar atrás las estructuras fijas y recurrentes en los libros de hoy en día. Aunque a veces se arriesga y consigue dispersar una idea concreta que estaba disfrutando a la nada. ¿Cómo? No lo sé. Pero me imagino que también es una manera de plasmar su propia realidad.

Estudiante en París de Filosofía y Letras Modernas, gran parte de la trama está enfocada precisamente en su vida universitaria y en el innegable crecimiento personal que es titánico y gira y gira y gira en espiral. Se lee mucha ambición en cada línea, un dominio del lenguaje preciso y ganas de mostrarlo. Creo que Duval coquetea con ciertos extremos de la literatura entre poetizar lo cotidiano y, quizás, exagerarlo un poco para otorgarle un cariz poético. Como cualquier novela. Con lo cual, por momentos me sorprendía darme cuenta de que sí, Reina son unas memorias y, al mismo tiempo, un ente vivo de ficción realista.


Y sí, sí, absolutamente de acuerdo en lo de hacer cosas como amigas. Tenemos bastante en común y no era por un plan cul banal y vacío por lo que me interesabas, sabes. Perder la amistad sería una pena.


Quizás me aventuro demasiado, pero hay explosiones de intensidad radiantes. Y una honestidad que quizás, solo alguien tan cercano a esos momentos tan tiernos de la postadolescencia puede plasmar con ese cariz del que, a veces tan adultas, tan distantes, nos perdemos. Eso es lo que más he disfrutado de estas páginas, eso y la intelectualidad que se desprende, a veces extraña (y aun pretenciosa, sí), pero memorable.

Pero no tengo muy claro que Elizabeth Duval escriba sobre ella misma. Creo que, más bien, baila con su entorno. Con sus amistades y con sus amores, con sus idas y venidas y lo complejo de las relaciones interpersonales. La conexión y la desconexión por Redes Sociales, por las aplicaciones de mensajería. El estar más lejos de la gente que está cerca y más cerca de la gente que está lejos. Ese mismo lugar, quizás sin equivocarme, es donde pretende reflejarse esta joven autora.


Es posible, hasta deseable, crecer lesbiana y trans y creerse legítima aspirante al trono universal. «Aspirar a la corona» no tiene por qué ser conjugado en tanto pretensión exclusiva de un hombre.


De cualquier modo, esta Reina tiene matices fascinantes y algo muy prometedor que acercarnos. Yo estoy deseando verla crecer.


Lanzamiento: Marzo de 2020
Editorial: Caballo de Troya
Páginas: 176
Valoración: Café con leche
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