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El dreampunk, otro subgénero sin crestas

Puede que el título de este artículo sea puro clickbait. O puede que no. Al fin y al cabo si estás aquí es porque sientes cierto interés por el subgénero dreampunk, del que ya hablamos en un vídeo en nuestro canal de YouTube en el que, cómo no, os saludamos con nuestro típico “¡Hola a todas y bienvenidas una vez más a nuestro Café Librería!”.

Tanto en ese vídeo como en varios comentarios que he realizado en podcasts, reseñas y en Twitter, he hablado del género dreampunk como un género que puede aplicarse a cualquier pieza de ficción. Esto es porque, si bien el dreampunk normalmente encaja dentro del terror, la fantasía y la ciencia ficción, es un subgénero muy versátil que puede encajar dentro de cualquier obra cuya base sea el mundo onírico (o parte importante de la trama se desarrolle en  torno a elementos de ese estilo) y, por supuesto, haya una rebelión.

Definamos el género según los estudios del lingüista Cliff Jones Jr., que se dedica a recopilar información y ejemplos de este subgénero en su web What Is Dreampunk?

El dreampunk bebe en parte de sus hermanos, el steampunk, el cyberpunk u otros punkis, pero su base no es la tecnología ni la reconstrucción de una época histórica. Al igual que el género bizarro, cada autor lo entiende de un modo distinto. Para algunos es un género que permite experimentar, un género poético que basa su importancia en la forma en la que se narran los hechos, sus sueños, las alucinaciones o experiencias que pasan en el subconsciente. Para otros es la forma de expresar un deseo de volver a los orígenes, a contactar con la naturaleza. Otros crean mundos de ficción especulativa o simplemente tratan de definir experiencias que acontecen dentro de la mente de los protagonistas de la manera más surrealista posible.

Su esencia se basa en el concepto de inconsciencia colectiva, una teoría que el doctor Jung desarrolló cuando trabajaba con pacientes esquizofrénicos en el hospital psiquiátrico de Burghölzli. La base de esta teoría sigue la teoría freuidiana del inconsciente, que habla de las capas de la mente formadas por deseos reprimidos. Dentro de su teoría, Jung incluyó el concepto de arquetipo. Un concepto muy interesante, y que forma parte de la propia estructura del inconsciente colectivo. Los arquetipos son disposiciones innatas de la mente para experimentar y representar conceptos, comportamientos humanos y situaciones concretas. Por ejemplo, la relación madre-hijo se rige por el arquetipo de madre, y la relación padre-hijo por la figura del padre. Otros ejemplos de conceptos que se rigen por arquetipos son el nacimiento, la muerte, el éxito o el fracaso.

El arquetipo más recurrente es el ser, el centro de la persona, y que la representa a ella en su totalidad. Seguro que sabes a lo que me refiero, pues es esa especie de primera persona de los sueños, aunque a veces aparece representada en tercera o incluso en segunda. La teoría del inconsciente colectivo de Jung, por lo tanto, profundiza en la psique humana y en las distintas capas y arquetipos adquiridos de manera innata.

El dreampunk, por lo tanto, emplea un imaginario surrealista, se rige por la lógica de los sueños (que parecen no tener lógica a primera vista) y también presenta realidades falsas o que han nacido en el subconsciente. Derivan de todo esto las alucinaciones, las experiencias místicas o la tecnología relacionada con el subconsciente, como en The Matrix. A parte de los géneros que hemos mencionado antes, se encuentra a medio camino entre el transrealismo (que sostiene que lo que vemos no es más que una ínfima parte de la realidad), el slipstream (que traspasa las fronteras de la fantasía y la ciencia ficción, siendo conocido como el género de la extrañeza) y el new weird (que mezcla, entre otras cosas, ciencia ficción y horror cósmico). El dreampunk también está fuertemente influenciado por la ficción posmoderna, que se plantea conceptos como la identidad, la presencia, el progreso histórico, el sentido de la existencia o la propia certeza de que existimos.

Ya ha quedado clara la parte del subgénero que se refiere al dream, pero ¿qué hay del punk? Se ha discutido largo y tendido sobre esto, sobre que debe haber una rebelión social para que el subgénero encaje dentro de este tipo de corrientes. Pero… ¿y si hay una rebelión hacia un grupo de personas más pequeño pero que controlan la vida del protagonista, como pueden ser sus padres? ¿y si simplemente el protagonista rompe con su realidad, con cómo la percibe, y decide cambiar su vida? ¿No se está rebelando contra sí mismo?

Pero mejor vamos con ejemplos. Uno es El fin de los sueños, de Campbell y Cotrina, una historia que sucede en Ciudad Resurrección, un lugar en el que no es necesario dormir. Pero los cerebros humanos siguen necesitando soñar, así que se ponen a punto en pocos minutos. A partir de ahí empieza el misterio de una chica que aparece en los sueños de dos individuos muy distintos y los protagonistas de la historia deberán adentrarse en el mundo onírico.

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El fin de los sueños = Cuando suena el despertador

Otro ejemplo, este más clásico, es Alicia en el País de las maravillas, de Lewis Carroll. Su ambientación podría etiquetarse como steampunk, pero el nudo de su historia acontece dentro de una experiencia onírica. ¿Y qué hay del punk? Alicia claramente es un personaje excéntrico, luchador y rebelde.

Un ejemplo de obra más actual es Barro, de Alicia Pérez Gil. En él su protagonista viaja a un mundo extraño en el que priman las ilusiones y los procesos oníricos. Ya le dedicamos un vídeo a Barro, y es una novela corta que todas deberíais leer.

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La segunda parte de Barro es Frego

Como ya he comentado, las historias que encajan dentro del género dreampunk no tienen por qué suceder dentro de un sueño de manera literal. Hay muchas otras manifestaciones válidas de lo onírico que pueden encajar en una obra de estas características. Lo importante es que estas experiencias subconscientes expresen correctamente las inquietudes existencialistas del escritor, que sean una metáfora de las desigualdades sociales, del miedo al amor, de una realidad extraña o de lo desconocido, entre otros muchos ejemplos válidos.

Por lo tanto, para escribir una escena dreampunk te vale el sueño, sí, pero también puedes tratar de ponerte en la mente de una persona con algún trastorno, o que tiene tanta imaginación que desborda. Otras opciones son las drogas alucinógenas, la hipnosis o una revelación divina. El cielo es el límite en el planteamiento.

Todas estas opciones nos llevan hasta Philip K. Dick, autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y Ubik, entre otras. Cliff Jones Jr. es un gran fan de la obra de Dick, y la estudia en relación con el subgénero del dreampunk. Confirma que a pesar de que Dick es conocido por su ficción especulativa, que ha sido adaptada al cine de acción, el grueso de sus historias se centra más en la naturaleza de la consciencia y la realidad que en la tecnología o la vida alienígena.

Ejemplos de preguntas que Dick se planteó son ¿Qué significa ser humano? ¿Qué es la realidad? Y si la realidad que percibimos a través del koinos kosmos (el mundo compartido) es opuesta a la realidad que percibimos a través de nuetros ojos (el idios kosmos), no es más importante la segunda, pues nos llega directamente? ¿Y qué pasa si un individuo, un dictador por ejemplo, o un grupo de personas o una nación entera impone su versión de la realidad al resto? ¿Cómo podemos saber si la realidad que nos han impuesto no es lo que entendemos como normalidad? ¿Qué es la normalidad, al fin y al cabo?

Como otro ejemplo tenemos La rueda celeste, de Ursula K. le Guin, que nos transporta a un futuro castigado por las catástrofes medioambientales y la violencia, y cuyo protagonista, George Orr, descubre que sus sueños tienen la capacidad de cambiar la realidad. George buscará la ayuda de su doctor, William Haber, que no dudará en usar el poder de su paciente en beneficio propio, y George deberá luchar por proteger la realidad. La rueda celeste es una novela que utiliza un contexto onírico para tratar temas como el peligro del poder absoluto o la capacidad de autodestrucción del ser humano, además de cuestionarse la naturaleza de la realidad.

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La rueda celeste y las citas que ocupan media cubierta

¿La vida es un sueño? Esta última pregunta dejo que la contestes tú. Puede que el género dreampunk te haya parecido algo abrumador, pero no te preocupes. Se trata de un género que busca removerte, hacer que te cuestiones ciertos asuntos y consigas una visión fresca y nueva, un nuevo filtro a través del que mirar con ojos curiosos. Pero su objetivo, como el de cualquier otra manifestación ficticia, también es el de entretener.

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