Café Librería

Wink, Poppy, Midnight, de April Genevieve Tucholke

Sinopsis

En todas las historias hay un héroe. En todas las historias hay un villano. En todas las historias hay un misterio.

Wink es la chica rara y misteriosa del vecindario.

Poppy es la rubia arrogante y manipuladora que consigue todo lo que quiere.

Midnight es el joven dulce e indeciso que está atrapado entre Wink y Poppy. Wink. Poppy.

Midnight está enamorado de Poppy; Poppy está enamorada del hermano mayor de Wink, Leaf, que la ignora. Wink seduce a Midnight y no solo le hace olvidar a Poppy, sino que juntos traman una venganza: quieren que pague por su crueldad. A lo largo de la novela, narrada en primera persona por los tres protagonistas, descubriremos sorprendidos que nada ni nadie es lo que parece. Así, la sugerente prosa de April Genevieve Tucholke nos despierta todos los sentidos, nos habla de amor y traición, inocencia y tentación, acordonándonos ahí donde se cruzan verdad, mentira, magia y realidad.

Reseña

Midnight

La primera vez que me acosté con Poppy lloré. Los dos teníamos dieciséis años y yo había estado enamorado de ella desde niño, desde la época en la que aún leía cómics de monstruos y dedicaba demasiado tiempo a los trucos de prestidigitación, porque quería ser mago. […] Solo un poquito, solo porque mi corazón estaba a punto de explotar, solo un par de lagrimitas. Poppy me apartó, se levantó y se rio. No era una risa agradable. […] No, fue algo más parecido a «¿Esto es todo? ¿Y por esto estás llorando?»

Así empieza esta novela ¿juvenil? Que dura algo menos que una película del MCU de las largas. Creo que tardé más en ver Avengers: Endgame que en leer Wink, Poppy, Midnight. Y no solo porque la novela sea corta, sino porque cada fragmento, contado por cada uno de los principales personajes, te deja con ganas de saber más, de descubrir otra capa de la historia.

Como dice la sinopsis, la trama gira alrededor de un buen puñado de amores no correspondidos, pero en realidad estos solo son la excusa para contarnos historias mucho más profundas y serias. No porque el amor no sea serio, claro que lo es, sino porque esas otras emociones, esos otros conflictos, se tratan menos pero marcan igual. O más.

Los capítulos de Midnight están llenos de confusión, de fragilidad. El chico de la historia es el personaje con menos carisma. Se siente a merced de los demás y con razón: su madre lo ha abandonado por una novela, su padre practica el absentismo presencial, Poppy lo utiliza y Wink… Wink es el nombre con el que empieza el título de la novela por un motivo.

Wink

Todas las historias necesitan un Héroe.

Mim lo vio en las hojas de té el día en que Midnight se mudó a la casa de enfrente. Se inclinó, me apartó el pelo, me colocó los dedos en el mentón y dijo:

Tu historia está a punto de empezar, y ese chico que está metiendo cajas en la vieja casa inclinada del otro lado de la calle es el principio.

Este es el principio del primer capítulo de Wink, la chica rara del barrio, la hija de una bruja rural que lee los posos del té y las cartas del tarot a desconocidos que aparcan a la puerta de su casa grandes coches oscuros. Mim, la madre de Wink, tiene un montón de hijos a los que llaman «los huérfanos» que viven en un estado semisalvaje, al cuidado de su hermana mayor. Beben leche dorada, juegan a adivinar el futuro y hablan con fantasmas. En este entorno, Wink decide que ella será la artífice de su propia historia y esta decisión es la que en realidad articula la novela.

Pero Wink, a pesar de sus decisiones de adulta y su ansia de dibujar su propio destino, tiene un problema: no sabe lo que quiere, en realidad. Por eso lee historias de ficción, inventa las suyas, se las cuenta a los huérfanos y asigna papeles a las personas de su entorno. Porque si los demás se ajustan a sus guiones, su propia existencia cobra un sentido. Si Wink fuera escritora, usaría un mapa.

Poppy

Yo tenía catorce años cuando Leaf Bell le partió la cabeza a DeeDee en las escaleras del instituto, y quince cuando lo seguí hasta su casa e intenté besarlo en el granero. Se rio en mi cara y me dijo que era fea por dentro, y me dejó sola ahí, sentada sobre el heno.

Y así narra Poppy el momento más importante de su vida. El momento en que la persona de la que se enamora se da cuenta de cómo es por dentro y la desprecia por ello. Poppy es la villana de esta historia hasta que deja de serlo. También ella vive en una realidad extraña. Si Midnight existe en los márgenes de las vidas de las personas que le importan y Wink necesita dibujar su propia existencia para encontrarle sentido, Poppy se dedica a maltratar a los demás para reconocerse superior. Así se relaciona con el mundo.

El problema es que ninguno de estos tres personajes, que sufren, que toman decisiones, que engañan queriendo o sin querer, es un ser de luz ni un engendro de oscuridad. Los tres adolescentes buscan su lugar en la vida, los tres lo tienen difícil. Los tres desean cosas o a personas que no tienen y los tres pasan por experiencias traumáticas y deben hacer renuncias para conseguir sus objetivos.

Por eso comenzaba la reseña con una interrogación.

¿Es esta novela una novela juvenil?

De hecho, sí, claro. La protagonizan tres jóvenes con problemas de jóvenes. Pero el drama que late tras cada uno de esos problemas adolescentes es el mismo que late tras las fachadas maquilladas de los adultos.

Asumimos que los problemas de identidad y de ubicación en la sociedad y en el entorno son propios de la adolescencia, pero son igualmente propios de la mediana edad, momento para el que incluso existe una crisis asociada.

En Wink, Poppy, Midnight se tratan temas tan importantes como las relaciones tóxicas, la confianza, la necesidad de romper con las imposiciones sociales, las diferencia de clases, la convivencia de diferentes estilos de vida, modelos de familia alternativos, el valor para tomar decisiones y aceptar sus consecuencias.

Solo por eso merece la pena leerla.

Algunas cuestiones de estilo

Pero además está bien escrita.

Es difícil escribir una novela a tres voces y que los tres personajes mantengan su personalidad, que no se confundan unos con otros. Sin embargo Tucholke lo consigue.

Los fragmentos de Wink son poéticos, campestres, llenos de la magia que se desprende de la presencia de su madre y sus costumbres, pero también de su modo de ver y nombrar las cosas.

Wink:

Planeé llevarlo por el sendero que pasaba justo al lado de la casa Romano Fortuna. Era una casa llena de cosas malas, de tristeza y de Imperdonables, pero quería ver qué sucedía.

Poppy:

Leaf se graduó y se marchó. Yo tenía dieciséis y no estaba segura de tener corazón, hasta que el maldito se partió en dos y dejó pedazos y venas y sangre por todas partes.

Midnight:

Wink no lloró ni nada. No sé por qué pensé que lo haría; los Bell nunca lloran. Esa era una de las razones por las cuales era imposible intimidarlos.

Quizá en unos fragmentos tan cortos no se vea, pero cada capítulo muestra perfectamente las cualidades principales de los personajes: la capacidad de planear de Wink, el carácter fundamentalmente reactivo de Poppy y la confusión de Midnight, que nunca sabe lo que está sucediendo.

El elemento metaliterario

Llega de Mano de Wink, pero aparece desde la dedicatoria y la cita inicial que abren la novela:

Para todas las chicas que tienen la cabeza en las nubes.

Eres tu propia historia (Joseph Campbell)

Si conoces mi blog (aprovecho para colocar un enlace por si acaso) sabes lo mucho que me gusta la arquitectura literaria: despiezar, analizar y reconstruir. Aunque, una vez que desmontas una historia, las piezas no siempre encajan como deberían y por eso a veces me da la sensación de que mi trabajo incorpora algunas micras de maldad, como las que contiene el alma de las mentes malévolas que idearon Ikea.

La cuestión es que es imposible que me resista a una novela que empieza con una cita de Campbell. Pero es que, además, muchos de los fragmentos de Wink hablan de los elementos de las historias. O sea, que nos dan un mapa para que lo sigamos. Por ejemplo, en este fragmento:

Venganza.

Justicia.

Amor.

Son las tres historias que componen todas las historias que existen.

Es la tríada. Es como cuando estás haciendo una sopa para los Huérfanos. Tienes que empezar con cebolla, apio y zanahoria. Los picas, los colocas en la olla y los cueces. Todo lo que viene después es algo distinto. Con las historias pasa lo mismo.

Una pequeña pildorita, un dejarlo todo claro pero no tanto como para que no queramos seguir leyendo.

Algún disgusto en la segunda mitad del libro

Sí, disfruté mucho con la lectura de Wink, Poppy, Midnight, pero no seré yo quien diga que es un libro perfecto.

En la segunda parte, muy cerca del clímax, se revela el secreto que lo cambia todo. Es decir, hay una sorpresa final que hace que veamos la historia con ojos nuevos. Personalmente me pareció un giro forzado y poco verosímil. Quizá porque no lo vi venir, puede que sea culpa mía, pero la verdad es que me sacó de la lectura y a partir de ese momento perdí el interés por el desenlace de todas las historias de amor. Desenlace, por cierto, que tampoco me impresiona.

Conclusión

Wink, Poppy, Midnight es una historia de misterio adolescente salpicada de maldad y magia, con fragmentos muy interesantes, tres voces muy diferentes, personajes femeninos adolescentes muy potentes e imágenes muy disfrutables. Te gustará si buscas una lectura ligera y pasar un rato agradable rodeada de intriga con un punto de oscuridad. Eso sí, no esperes un cierre perfecto porque no lo encontrarás.


  • Lanzamiento: julio de 2020
  • Editorial: VR Europa
  • Traducción: Silvina Poch
  • Páginas: 224
  • Valoración: Café con leche

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