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El circo de la noche, de Erin Morgenstern

Sinopsis

El circo llega sin avisar.

No viene precedido de ningún anuncio, no se cuelga cartel alguno en los postes o vallas publicitarias del centro, ni tampoco aparecen notas ni menciones en los periódicos locales. Sencillamente está ahí, en un sitio en el que ayer no había nada. Abre sólo de noche y no es un circo cualquiera…

Le Cirque des Rêves, pues ese es su nombre, es en realidad el escenario de una feroz competición: un terrible duelo entre dos jóvenes magos, Celia y Marco, entrenados desde pequeños para este propósito; un desafío que sus entrenadores llevan preparando desde hace años. Lo que no saben, y pronto descubrirán, es que este es un juego mortal en el que solo puede haber un vencedor. Un precio muy alto para dos jóvenes que acaban de descubrir el amor, un amor mágico y profundo que ilumina todo lo que tocan. Pero la partida debe continuar, y Marco y Celia solo podrán confiar en el destino.

Reseña

La niña no se mueve ni se inquieta en la silla. Permanece completamente inmóvil, con las manos sobre la falda. Mira hacia abajo y no aparta la vista de sus botas, que no alcanzan a pisar el suelo. Tiene un arañazo en una de la punteras, pero los cordones están atados con lazos perfectos.

Esto es exactamente lo que encontramos a lo largo de toda la novela. Nosotras, como lectoras, somos esa niña sentada en la silla, absolutamente inmóviles porque nada en este libro tiene la capacidad de conmovernos en un sentido o en otro.

El circo de la noche lo tiene todo, al menos a priori, para convertirse en la novela favorita de cualquiera: un escenario maravilloso que toma la forma de un circo mágico, todo en blanco y negro; unos personajes extraños y atrapados en desafíos que se forjaron sin su consentimiento; niños raros y pelirrojos; una especia de secta que se forma alrededor del circo; intriga y romance.

Tiene todo eso y lo desperdicia página tras página en un alarde de prosa bonita y fuegos artificiales perfectos, medidos, pero tibios. Ni por un momento temes por los protagonistas. Es imposible encariñarse con ellos, odiarlos, compadecerlos… Nada.

La trama, ¿qué trama?

En las novelas debería suceder algo. En las novelas de 425 páginas deberían suceder por lo menos un par de cosas. No todas tienen la obligación de ser trepidantes, pero la acción es necesaria. Una acción que entrañe cierto significado. Bien, si atendemos a la sinopsis de El circo de la noche, cuando lo abrimos esperamos encontrar, como poco, un duelo de magia. Siento daros esta noticia, pero no lo hay.

Cualquier autora tiene derecho a presentar una premisa y luego darle la vuelta para sorprender. Puede también ir torneando esa premisa para convertirla en otra cosa. El problema con esta novela en concreto es que Morgenstern te lanza el desafío en las primeras páginas y jamás llegas a ver el menor atisbo de duelo. Los personajes no saben en qué consiste, las lectoras tampoco y, después de 300 páginas de dos magos regalándose cosas bonitas en un escenario blanco y negro (todo, todo el tiempo, es blanco y negro y bello y hermoso y blanco y negro y hermoso, y blanco y brillante, y plateado, y negro, y del color de la luna, y oscuro, y blanco, y bello y negro, y a franjas, y como un damero pero no, y…) la curiosidad inicial se transforma en aburrimiento y, no lo voy a negar, enfado.

Siempre digo que las escritoras nos deben la vida a sus lectoras porque cuando las lectoras terminamos una novela, estamos más cerca de nuestra muerte que antes de empezarla. Una pura cuestión del paso del tiempo. Pues bien, yo estoy 425 páginas más cerca de mi muerte y no he obtenido nada a cambio que haya merecido la pena la inversión. Me recuerdo pensando cada pocas páginas: «Señora, menos lirili y más lerele, por favor».

Mi impresión es que Morgenstern se enamoró de su escenario y, a parte de describirlo con gran profusión durante 425 páginas, no supo muy bien qué hacer con él. Lo cual es una pena, porque el escenario es de verdad maravilloso. Este no es un circo normal. Además de ser blanco y negro está compuesto por un montón de carpas que encierran jardines de hielo, laberintos en las nubes y mi atracción favorita: la carpa de los frascos vacíos, donde uno de los niños raros pelirrojos (cuya rareza y pelirrojidad parecen muy importantes al principio, pero no) guarda las historias que escribe.

Los personajes

Hay muchos personajes en este libro y todos podrían ser fascinantes: los dos magos, los mentores de ambos, el hombre que ideó el circo, el relojero que crea piezas de relojería maravillosas e inverosímiles, el ingeniero, la contorsionista japonesa, la bailarina rusa (fascinantes, pero no muy alejados de los clichés clásicos, es cierto), las hermanas gemelas que se complementan a la perfección, la adivina, los gemelos pelirrojos que nacen al filo de la media noche, el granjero que se enamora del circo…

A todos ellos les pasan cosas, como poco, interesantes. Incluso hay una muerte alrededor de los dos tercios del libro. Muerte a la que todo el mundo asiste como quien oye llover. Así maneja Morgenstern las emociones:

Pero conocer a su oponente ha cambiado lo que sentía con respecto al desafío, y de pronto se encuentra experimentando nervios y desconcierto.

Así con todo: las sorpresas, las novedades, las decepciones, las muertes y las declaraciones de amor. Mientras leía, otra de mis impresiones constantes era que la autora había escrito una escaleta muy detallada, pero que no había terminado de trabajar algunos aspectos básicos de la novela. Me sentía como si, en lugar de pasar páginas, estuviera pasando fichas de escenas.

Conclusión

Si una novela no destaca por su trama ni por sus personajes, si lo único que encierra es una sucesión de bonitas postales, no merece mucho la pena seguir hablando de ella. Es cierto que cosecha buenas críticas y opiniones muy favorables en Goodreads. La mayoría de personas que han disfrutado de lo más disfrutable del El circo de la noche: el escenario.

Yo solo la recomiendo a personas que necesiten leer sobre circos y a quienes no les importe la carencia de emoción o de rumbo de una novela.

  • Lanzamiento: mayo 2020
  • Editorial: Umbriel
  • Traducción: Eleonora González
  • Páginas: 448
  • Valoración: Café soluble de marca blanca

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