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Ella dijo Destruye, de Nadia Bulkin

Sinopsis

Un dictador que ansía amor y terribles sacrificios de sus súbditos; una madre, criada en una decadente madriguera, que lucha para reclamar a su hija robada; un fantasma que habita un hotel de lujo en un país ensangrentado; una niñera que descubre la maldición que asola a la familia para que la trabaja; una chica que se enfrenta a un monstruo de alas rotas… Los trece relatos de la autora Nadia Bulkin recogidos en esta antología son historias de terror surrealistas, subversivas y definitivamente políticas, ambientadas en mundos retorcidos muy parecidos al nuestro.

Reseña

13 relatos, porque donde hay terror ¿quién dijo miedo? Bulkin no parece una autora muy dada a las supersticiones, aunque eso no quiere decir que no las conozca. De hecho, trata monstruos locales y miedos universales con idéntica identidad y les confiere el mismo rango.

Estos 13 cuentos, 13 universos independientes, tienen algo en común: figuras femeninas determinantes. Desde la niña vidente de Zona de convergencia intertropical hasta la chica de Te quiero, chica o la cabra de Cabra roja, cabra negra. Incluso en Cero absoluto, que habla de un hombre y de su extraño padre, es una mujer quien pulsa el detonador de la acción.

Estas mujeres no son siempre fuertes. Y voy a aprovechar este hecho para decir que ya detesto el cliché de la mujer fuerte en literatura. Porque ¿qué es fuerte? ¿por qué la fuerza es el atributo que debe poseer el personaje femenino literario o cinematográfico de hoy para hacerse digno? Gregorio Samsa es un personaje masculino débil y no por ello menos icónico. No quiero que los personajes fuertes se conviertan en los únicos personajes posibles. Exijo personajes con significado. Y de esos Bulkin va sobrada.

Trece relatos magníficos dan para una reseña muy larga, así que comentaré solo los que más he disfrutado. Sin que esto quiera decir nada más que lo que dice: que los he disfrutado más. El resto son tan brillantes y perturbadores. O más. Pero cada lectora es un mundo y esta vive en el suyo.

Las cinco etapas del duelo

—Molly, estoy tan sola. —Incluso cuando estaba triste su voz sonaba como un gruñido. La voz de un oso saliendo de una niña pequeña. No podía verle los ojos a través del pelo que colgaba como algas—. Ya no me quieres.

Era cierto, pero nunca se lo dije. Habría sido cruel

En este relato Bulkin trata las relaciones familiares, pero no de una manera convencional. Claro, que esta autora no trata nada de manera convencional. Las dos hermanas, la mayor y la pequeña, no terminan de llevarse bien una vez que la segunda ha muerto. En un mundo en que los fallecidos pueden convertirse en algo peligroso, la madre se resiste a perder a su hija menor. Lo que hay afuera acecha, pero lo que hay dentro de la casa familiar también. Y esa tensión entre la naturaleza de las cosas y los deseos humanos se retuerce hasta que estalla. Literalmente. La empatía con la hermana mayor es inevitable, pero Bulkin se toma el trabajo de hacerte comprender también a la pequeña y a la madre. Una auténtica maravilla de relato gótico moderno.

Solo la unión salva a los condenados

La historia del árbol embrujado (la auténtica, la oculta bajo el arsénico por compasión de Annie la Andrajosa) solo se susurraba a los oídos de los bebés de Whirppoorwill, de modo que la verdad se disolviera como terrones de azúcar en sus cerebros a medio formar.

A nadie en el mundo le gustan las historias de adolescentes insalvables, de perdedores sumidos en el cieno de sus miserias más que a mí. Esta, además, viene con sorpresa. Bulkin habla aquí de las raíces, de estar conectado con lo que una es y a los lugares a los que pertenece. Por supuesto, esa conexión no siempre es positiva. En un mundo, el nuestro, en el que el individualismo es la meta absoluta, además, el terror se dibuja a partir de la pertenencia al grupo, al clan, al pueblo.

Si disfrutas de los relatos de pequeñas comunidades enfermas, este te encantará.

Pugelhueso

Le dije al pugelhueso: «me alegro de que estés aquí», y su sonrisa fue como la curva de una cucaracha oxidada.

Pugelhueso es un relato desolador, conmovedor, que habla de la pobreza, de la burocracia y de la enfermedad mental entendida como amenaza inhabilitante. A medida que lo leía no podía dejar de pensar en Distrito 9, la película. En ambas se habla de marginalidad y aporofobia. Bulkin además incluye la violencia administrativa.

Este es uno de esos ejemplos de protagonistas femeninas no especialmente fuertes, pero sí determinantes. La entrevistadora es quien, en un alarde inhumano de aplicación rigurosa de las normas, impide a la entrevistada retomar su vida. Un retomar la vida que en este caso significa recuperar a su hija.

El entorno sucio, la especie a erradicar, las relaciones de poder, todo en este relato te deja con ganas de darte una ducha después de leerlo.

Cabra roja, cabra negra

La cabra regresó… la víspera de Jumat Kliwon, nada menos; la noche de los espíritus. Descendió sobre la casa y rodeó las ventanas con sus numerosos brazos lanudos, bloqueando la luz de la luna.

Una maravilla, este relato, uno de los más cortos y extraños del libro. De nuevo hay relaciones familiares atravesadas por relaciones de poder. Hasta tres madres que compiten por su ascendencia sobre una pareja de niña y niño se juntan en estas pocas páginas.

La colección merece la pena solo por poder leer algo tan diferente.

Te quiero chica

Aquella era la diferencia entre Yurie y yo: yo ya había aceptado que la vida era una mierda, no solo en la escuela, sino después; Yurie aún conservaba aquella expectativa perversa de alcanzar la felicidad.

Cómo Bulkin se las apaña para crear escenarios enteros, sociedades nuevas, paisajes increíbles y a la vez cercanos es digno de elogio, la verdad. En Te quiero, chica, se ha comercializado a niveles estratosféricos la energía psíquica, la magia y los poderes sobrenaturales. Pero no como ahora. Aquí no hay médiums falsas, ni videntes telefónicas de mentira. Lo parapsicológico existe y ha caído presa del capitalismo más extremo. Con el problema añadido de que los filtros y amuletos de poder, al tener poder, afectan a quien los usa de maneras no siempre predecibles.

Y en este contexto asistimos a la relación de dos chicas y su acosadora. Ya he dicho que me encantan los adolescentes perdedores. 🙂

Vida eterna

¿Estaría así de asustada si pensara que aquel era el fantasma de una pequeña criada muda, la clase de fantasma tímido que se esconde en las esquinas y llora?

Es precioso este relato que habla de la posmemoria y de la irrelevancia, y de los malos entendidos, y de tantas cosas a partir de una premisa que nunca había leído antes: ¿Qué pasa si en la misma habitación muere una gran personalidad, alguien malvado y cruel pero también alguien insignificante? ¿Y si el espíritu que permanece apegado al lugar es el de la persona que no le interesaba a nadie?

También conmovedor y muy relacionado con un relato de Mariana Enríquez, Cuando hablábamos con los muertos.

Violeta es el color de tu energía

—¿Qué les ha pasado a los perros? —dijo tartamudeando cuando llegó al piso de arriba. Él dejó escapar un sonoro suspiro. Abigail se esforzó por no disculparse.
—Lo que he dicho: se han escapado.

Los perros no se habían escapado. Puede que este sea mi relato favorito de la colección. Porque es directo, no da muchos rodeos y el elemento fantástico es una excusa, sí, pero el ambiente opresor, la angustia y la oscuridad son reales. Habla de un matrimonio que se derrumba después de que una noche una luz brillante se haga con el cielo. Habla de ocultar los signos del maltrato, de cruzar todas las líneas rojas y de cómo los demás no siempre actuamos como nos gustaría.

Conclusión

Ella dijo Destruye es una colección heterogénea y de una calidad indiscutible. Te la recomiendo si te gustan los cuentos muy perturbadores y estás dispuesta a dejarte llevar por un nivel de extrañeza superior a la media. Como la autora se crio en Indonesia y le interesa la política del sudeste asiático (y su cultura, diría), algunas de estas narraciones contienen referencias, criaturas y costumbres que no te serán muy familiares. Pero no importa. Las emociones son internacionales.

  • Lanzamiento: 2020
  • Traducción: Antonio Rivas
  • Editorial: La biblioteca de Carfax
  • Número de páginas: 264
  • Valoración: Mokka y chocolate

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