Café Librería

La cabeza a pájaros, de Marta Fernández-Muro

Sinopsis: Marta vuelve a Madrid. Compra café, cigarrillos y un piso en el barrio que la vio crecer. Está decidida a volver a fumar, necesita que los arabescos de humo desplieguen la cortinilla ondulante que te arrastra al pasado en las películas.

Empieza por recibir a su bisabuelo Sixto, un chaval que llega a Madrid con una mano delante y otra detrás. Asiste al momento en el que Sixto se encuentra con Carmen, una mozuela de Lavapiés. Ellos fueron la raíz del árbol familiar en el que Marta piensa recrearse. Quiere ser testigo de lo que sucedió cuando ella no existía, iluminar los recovecos ocultos, asentar todas las historias, abrazar a todos los personajes. Una pequeña hoja que toma conciencia de todo el árbol.

De este árbol familiar cuelgan, naturalmente, fotos familiares, pero también cientos de abalorios extraordinarios. Hay fantasmas, viajes trasatlánticos, vicisitudes de la guerra, hijos secretos, postales de Biarritz, Buenos Aires y Benidorm, joyas desaparecidas, amas de cría, libros de muertos, ejércitos de criadas y hasta un sultán.

Una historia madrileña del siglo XX que tiene su nido en la vieja Perfumería Inglesa de la Carrera de San Jerónimo y que se deshace en el vuelo de un millar de pájaros.

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«¿Cómo está hoy la niña Marta?»

Por aquí ya hemos hablado de niños gratis*, una de mis editoriales favoritas de los últimos tiempos. Quizás porque rescatan un tipo de literatura por la que ya muy pocas apuestan, quizás porque ellas también han confiado en mi punto de vista lector para divulgar estas ideas. Y poco a poco yo también formo parte de la fiel comunidad que se mueve alrededor de estos títulos.

Sorprende con esta nueva publicación, la primera autora en su línea y, además, con una novela larga y en edición tapa dura. Recordemos a Salvemos La Jarapa, Vivan los hombre cabales, Calypso y TransirakLos cuatro títulos en formato bolsilibro, con una premisa de lo más original y algunos puntos en común: la vida cotidiana y el costumbrismo, pero involucrada en elementos extraños y aparte para reflexionar y para incomodar. Digamos que el espíritu de niños gratis* es motivado y motivador.

niños gratis* es una editorial. Hacemos libros todavía. Todos buenos. Aunque los libros ya no sean más que una extravagancia, aún nos apetece disfrutar de ellos. Hacerlos, leerlos y hablarlos.

niños gratis* también es un programa de radio sobre libros. Escúchanos ahora mismo. En casa, en el coche o en la oficina. Estamos en iVoox y iTunes.

Y costumbrista es, de lleno y enfangada, La Cabeza a pájaros de Marta Fernández-Muro. Actriz, que también trabajó como secretaria y traductora, nacida en Madrid en 1950. Además de trabajar con importantes del cine como Ricardo Franco, Zulueta, Colomo, Almodóvar, Albaladejo, Álex de la Iglesia, Berlanga o Martínez Lázaro; también hace televisión y teatro junto  a María Ruiz, Marsillach, Robert Lepage o Narros, y participa en muchas de las series más importantes de la televisión española.

En los años 80 amplía sus estudios de teatro en Nueva York para, finalmente, volver a España y seguir trabajando como actriz, impartir talleres de interpretación y… comenzar a escribir.

Ha publicado dos colecciones de relatos: Niñas Malas  y Azogadas (Editorial Huerga y Fierro). Esta que nos ocupa hoy es su primera novela.

Estoy de pie delante del balcón. En la mano derecha tengo un café con hielo y en la izquierda un cigarrillo porque voy a volver a fumar. Y a mover las agujas del reloj como me dé la gana.

Realmente, describir qué tipo de novela es esta resulta sencillo. Y me entenderéis en seguida. Es de estas que, desde el presente, hacen revivir el pasado más tierno, aquel que pensamos en tonos marrones, a veces en blanco y negro, con cierta dulzura, con dolor y con distancia prudencial. Quizás regresaríamos a algunas partes, quizás nos duele no identificarnos. No lo sé, pero esto es lo que hace la autora, y también narradora, de esta historia: bucear en su árbol familiar.

Mezclando muy pequeños fragmentos que, generalmente, inician cada capítulo, situamos a Marta en el presente. Ha regresado a su barrio de la infancia para buscar respuestas y para interpretar el pasado. Para contarlo tal y como es. Para inventárselo. Al fin y al cabo, ella es la que escribe. Y la que escribe puede jugar, puede aliviar recuerdos. También, puede regresar a donde quiera y cuando quiera. Es lo que nos da a entender y, además, lo comparte con nosotras.

Soy mi cebo y mi pez. Soy la mano que Olga con un palito en el hormiguero para que las hormigas vayan saliendo de una en una.

Con tintes de novela histórica, a ratos recordándome a Cien años de soledad, Marta narra el ascenso de una familia a lo largo de los tiempos, en torno a una perfumería y un matrimonio. Tan diferente esa vida de antaño, tan lejano el volar de esos pájaros y, sin embargo, aquí estamos. Rememorando. Es imposible, al leerla, no imaginarnos a nosotras mismas realizando este ejercicio. Mención especial, claro, a las ABUELAS (así, en mayúsculas. Este tipo de obras siempre son un canto a ellas.

La opinión de mi abuela, sus gustos, sus modos, me parecieron siempre tan importantes como los de mi madre.

El estilo narrativo es una delicia. No es sencillo, está cargado de descripciones y reflexiones, y prima ante todo el discurrir de los pensamientos. Los diálogos son escasos y sesgados, no es lo que buscamos para entender esta historia (las voces son muy difíciles de reproducir en el recuerdo, es lo primero que olvidamos). A cambio, la autora nos regala cierta voluntad de identificación individual a través de nuestras raíces.

En realidad, La cabeza a pájaros es una historia escrita para ella misma (para que nos vamos a engañar). Pero que generosamente comparte con nosotras y, claro, cómo podemos negarnos.

No le quedan a Juanita muchos años para descubrir que su mundo no es el único que existe y que la vida no es un invernadero lleno de luz, sino un terreno resbaladizo y cambiante en el que cualquiera puede tropezar y caer.

  • Lanzamiento: Septiembre 2020
  • Editorial: niños gratis*
  • Páginas: 339
  • Puntuación: Café con leche

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