Café Librería

La dama triste, de Mª Concepción Regueiro Digón

Sinopsis

No hay nada como una buena historia, pero tampoco hay nadie como ella, esa mujer que parece la respuesta a tus ilusiones más preciosas. Tere, funcionaria interina y aspirante a escritora, lo tiene muy claro, y Alba, empleada de la copistería a la que acostumbra a ir, también, aunque a su manera. Es una lástima que no coincidan en sus respectivas aspiraciones sentimentales, tan dispares.

Pero, quién sabe, quizás ese relato sobre la dama triste, una misteriosa joven que habría vivido en esa misma ciudad hace más de sesenta años, sea la solución a los anhelos de ambas. Las dos van a embarcarse en un proyecto de cortometraje sobre su desventurada existencia y el extraño don que tanto la martirizó con el único objetivo de alcanzar sus sueños.

Mientras, las cosas y las gentes parecen conspirar para evitarlo, pero nunca se ha dicho que la creación sea fácil.

La dama triste

Reseña

Ahí estaba, el final esperado en la secuencia enunciada. Al coche de gama media le había seguido el reloj de línea juvenil, a este los vaqueros de procedencia americana y, por fin, en un inesperado quiebro en los primeros días, las patatas precocinadas de fácil preparación y apetitoso aspecto, como alimento específico en aquella retahíla de objetos de consumo.

Así comienza La dama triste y así continua durante sus 164 páginas. Y no, no es esto una crítica negativa, sino un hecho. Es cierto que la novela tiene tintes de misterio y un ligero (ligerísimo) elemento sobrenatural, pero que eso no te aleje de la verdad. Aunque, para saber cuál es esa verdad, hay que conocer un poquito siquiera el modus operandi de la autora.

Esto es algo de lo que no me canso de hablar cada vez que tengo la oportunidad. Y es que me encanta cómo Regueiro es coherente en su modo de ver las cosas y cómo eso la ayuda a construir una voz propia absolutamente reconocible. Todas las novelas de esta autora que he leído, desde Los espíritus del humo hasta La Moderna Atenea y, por supuesto, La dama triste, reivindican la misma cualidad del ser humano: el sentido común. Y lo hacen ridiculizando y castigando, en mayor o menor medida, a aquellos personajes que carecen de él.

En el caso que nos ocupa, tenemos dos personajes principales: Alba y Tere, que comienzan la novela en un nivel similar de atolondramiento. Alba, enamorada de una actriz de publicidad; Tere, enamorada de Alba. Pero estos amores, sobre todo el segundo, no son reales. Se parecen más a los deseos que despierta la secuencia de anuncios con que se abre la novela. Y quizá esto sea lo más interesante de la obra: cómo la autora enfrenta a sus lectoras a la persecución de anhelos vanos que, por supuesto, terminan de aquella manera.

Misterio y acción

No es esta una obra profundísima y sesudísima, pero eso no quiere decir que no esté construida con cuidado y maestría. A la trama amorosa se unen dos subtramas, una escondida en la otra de manera tan hábil que no se descubre hasta el final. La trama sobrenatural toma cierto protagonismo y el modo tan certero (y artero) de plantar pistas equívocas hacen que el clímax te pille totalmente por sorpresa pero que a su vez tenga todo el sentido.

Coches negros, matones y espectros se confunden en la cabeza de la lectora, que no de la autora, y forman un cóctel digno de cualquier buena obra noir, sin que la dama triste lo sea.

Lo metaliterario

Tere es escritora. Una mala escritora, de hecho, y frustrada en todos los sentidos, además. Pero tiene la suerte de toparse con una historia que la obliga, por así decirlo, a seguir escribiendo. Su lucha con el deseo (tan vacuo como los demás) de escribir, de considerarse escritora es enternecedora. Sobre todo por el tratamiento que le da ese detestable narrador omnisciente, dueño del bien, del mal, de la verdad y de un sentido afilado de la ironía al que me gustaría encontrarme por ahí para darle dos tortas.

El narrador de La dama triste es lo que menos he disfrutado de la novela precisamente por lo que acabo de decir: es un ser prepotente que juzga a las protagonistas desde una torre de marfil imposible. Cierto que las protagonistas son perfectamente juzgables y que quieres abofetearlas de vez en cuando, pero la ausencia de empatía de este narrador ¡Argh!

Cierta cualidad clásica

He leído La dama triste a lo largo de varios días a pesar de ser una novela corta. 164 páginas muy ágiles, con un ritmo rápido, pocas descripciones… Pero la vida es lo que tiene: no siempre se encuentra una tarde para dedicarla a leer. Así que he detenido y retomado la lectura en varias ocasiones sin perder el hilo. Una cualidad que esta obra comparte con los buenos clásicos. Los personajes son tan reconocibles, la trama está tan bien construida, que sumergirse de nuevo en la lectura ha sido muy sencillo en todas las ocasiones.

En resumen

La dama triste es una novela sencilla que oculta una segunda lectura absolutamente contemporánea. Las protagonistas son tontísimas, pero muy humanas y al narrador habría que darle un poco de su propia medicina para bajarle los humos. Te gustará si disfrutas de los misterios ligeros, los romances así mismo ligeros y posees cierto sentido común. Es perfecta para pasar algunas tardes entretenida y cerrarla con una sorpresa que te deja muy satisfecha.

·Lanzamiento: octubre de 2020
·Editorial: LES Editorial
·Páginas: 164
·Valoración: Café con leche
·Cómprala aquí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: