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La vida secreta de los bots y otros relatos, de varios autores

Los mejores relatos de ciencia ficción y fantasía Volumen I.

Lo mejor de lo mejor del año. Una selección de las prestigiosas y monumentales antologías de Jonathan Strahan.

Compuesto por los siguientes relatos:

  • Zen y el arte del mantenimiento de naves espaciales, de Tobias S. Buckell
  • Veredas, de Maureen McHugh
  • La vida secreta de los bots, de Suzanne Palmer
  • La luna no es un campo de batalla, de Indrapramit Das
  • El obelisco marciano, de Linda Nagata.
  • Una serie de chuletones, de Vina Jie-Min Prasad.

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Se trata de una antología de ciencia ficción en la que cada relato tiene una ilustración de diferente autoría y también la traducción es de diferentes profesionales. El conjunto general está muy logrado, tenemos un volumen muy hermoso tanto en el contenido como en la forma.

Vamos a ver uno a uno los cuentos que componen el volumen.

El relato Zen y el arte del mantenimiento de naves espaciales, de Tobias S. Buckell, parece basarse en las leyes de la robótica de Isaac Asimov. Un androide se ve en dificultades al estar sometido a las leyes y haber un humano en peligro. Pero tenemos el añadido de que ese robot fue humano y renunció a su libre albedrío para convertirse en un ciborg, vivir de manera ilimitada y viajar por las estrellas. La tecnología que lo permite consiste en transferir la mente y la conciencia a un cuerpo robótico. Se pueden realizar múltiples copias a partir de una sola persona. Existe un movimiento de seres humanos que claman por la conservación de su originalidad, la Encarnación Fiel, y están en guerra con el resto de la humanidad.

—Estás a salvo —me dijo el vacío.

Se trata de un relato muy interesante que trata temas como la libertad, el no tener opciones, el poder del dinero y la importancia de lo material, etc.

Veredas, de Maureen McHugh fue de mis relatos favoritos de este volumen. Trata la enfermedad mental, las dificultades para hacernos entender y los viajes en el tiempo. Una logopeda debe intentar comunicarse con una mujer que apareció vagabundeando, no parece hablar ningún idioma conocido y está en una institución para personas con enfermedades mentales. Debe ayudar a diagnosticar si es una psicótica o se trata de una hablante de un idioma minoritario. Entra en el terreno de las paradojas espacio-temporales.

No me dice nada más que ese «hola», pero continúa mirándome a los ojos.

El relato está muy bien construido y contado, la primera persona te hace meterte en la piel de la doctora en logopedia y es muy fácil de seguir y entretenido.

La vida secreta de los bots, de Suzanne Palmer, es el relato más divertido. Trata de una nave espacial que vuelve al espacio después de años abandonada en un hangar. Como se ve con serias reparaciones que hacer y muchos otros problemas, pone en funcionamiento a un robot muy antiguo para que dé caza a un incidente, un ser vivo que está royendo los cables y causando destrozos. Seremos testigos de las peripecias de este robot. En la nave hay muchos otros bots que tienen un sistema de comunicación secreto entre ellos. Me ha llamado la atención la forma de hablar de estos robots y de la inteligencia artificial de la nave.

—Porque todos los multibots antiguos siempre habéis sido unos folloneros —dijo la Nave—. Pensé que, si tus tareas eran limitadas, podría confiar en ti y en que no activarías la Improvisación. Pero al final…

Es un relato que se lee y se sigue con mucha facilidad, con cierto toque de humor fino y cuyo tema principal creo que es la obsolencia. Como nos deshacemos de lo viejo o lo dejamos abandonado. También trata el libre albedrío y la necesidad de pensar por uno mismo.

La luna no es un campo de batalla, de Indapramit Das, fue el relato que más me costó seguir. Se desarrolla también en primera persona y se trata de una especie de entrevista entre una soldado que estuvo en la Luna y un reportero. Crea un worldbuilding diferente a lo que se acostumbra, una sociedad futura con La India como una superpotencia. Todo ello parece muy interesante, pero nos deja ver poco, dada la extensión del relato.

Nací en el cielo para la guerra. ¿Qué significa eso?

El flujo del tiempo, con continuos cambios hacia el pasado y el futuro, hace el relato un tanto complicado de seguir. El estilo y la manera de contar son hermosos. Trata temas como la venta de niñas, los roles sociales y de género, la pobreza y el deseo de una vida mejor.

El obelisco marciano, de Linda Nagata, nos mete de lleno en otro mundo decadente y en la obsesión por salvaguardar algo de la humanidad para el futuro. El relato es sencillo de seguir, bastante lineal y entretenido. No por esta aparente sencillez su mensaje y la reflexión a la que nos lleva son menos poderosos. Nos enfrentamos a una humanidad que va en lento declive hasta su extinción.

Entregados a un monumento que nadie verá jamás. Peleándonos por la posesión de ruinas mientras el mundo muere.

Algo que me ha parecido interesante además es que los dos protagonistas principales, Susanah y Nathaniel, son ancianos y eso no es algo habitual. Los personajes principales en la ficción suelen ser jóvenes. Creo que en este relato se quiere reflejar el avance en la esperanza y calidad de vida en ese mundo futuro a través de estos protagonistas de más de ochenta años, pero que se conservan en buena forma.

Una serie de chuletones, de Vina Jie-Min Prasad, tiene unos interesantes toques cómicos y personajes que podría calificar de pintorescos. Trata de Helena, una falsificadora de carne, que produce filetes imprimiéndolos en 3D. Un día recibe el encargo de hacer chuletones. Los chuletones son más complicados que otras piezas para falsificar, ya que cada trozo de carne debe ser diferente y al tener hueso todo se complica todavía más. Por eso no quiere hacerlos.

El truco está en no pecar de ambiciosa.

Pero el encargo viene acompañado de una amenaza y un plazo muy estricto, por lo que Helena contrata a una chica, Lily, para que la ayude. Lily es alegre e inteligente. Resulta ser de mucha más ayuda de la que Helena pudiera esperar y es uno de los personajes que le pone humor al relato.

Estamos ante un conjunto de relatos muy bueno, original y equilibrado en general. Tocan diferentes temáticas, algunas clásicas en la ciencia ficción, desde la libertad y el libre albedrío a la conservación de la memoria humana.

Ficha técnica

Lanzamiento: noviembre 2020
Editorial: Gigamesh
Traducción: Ainara Echaniz, Elena Macian Masip, María Alfonso, Teresa Jarrín y Salvador Tintoré.
Ilustraciones: Alejandro Terán, Javier Rodríguez, Ana Oncina, Albert Monteys, Natacha Bustos, Jordi Pastor y Fernando Blanco.
Páginas: 266
Valoración: Capuchino
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