Café Librería

Cuentos de extrañeza, misterio y locura, VVAA

Negoc el idiota, de Álvaro Aparicio **

Ngoc es muy tonto y muy ambicioso, lo que no suele traer nada bueno. Asesina al brujo de una aldea, a traición, para ocupar su puesto. Lamentablemente, la tarea que los reyes le encomiendan está muy por encima de sus posibilidades y la cosa sale mal.

El tono y la voz del narrador cambia inexplicablemente a la mitad del cuento, lo que me ha sacado de la lectura como si me hubieran cazado a lazo y tirado muy fuerte de mí.

No he disfrutado esta lectura. Entiendo el sentido de usar un lenguaje recargado y más palabras de las necesarias como parte del homenaje, claro; pero que lo entienda no quiere decir que me guste. La historia está llena de artificios, también adecuados al tipo de colección a la que el relato pertenece, pero que no me gustan. Todos los personajes son planos, no hay sorpresa ni tensión y aunque el relato está salpicado de imágenes que podrían sorprender, la sensación general es que he leído esto antes. Me recuerda muchísimo al mundo de Conan. Sospecho que no soy en absoluto el público objetivo de este cuento.

El enemigo de Mandor, de Javier Jiménez Barco ***

En un universo similar al anterior, la historia de Mandor también es una vieja conocida: El rey, temeroso de un enemigo que lo persigue en sueños, sale en busca de la solución a sus males para encontrar… digamos que lo que encuentra.

El lenguaje, aunque denso, es fluido y el ritmo ágil. La división del texto en tres partes, tan clásica, me parece un acierto. Y el tono de leyenda a medio camino entre la épica y la crónica de leyenda juega a favor de la narración.

Mención especial a las visiones, cercanas a la cosa de lo primigenio, pero sin exagerar. Muy bien, la verdad.

El fuego de Mercurio, de Pedro P. González ***

La tercera historia de la colección fluye entre el presente y el pasado con absoluta normalidad. De nuevo, me resulta conocida, pero no me ha importado recorrer estos paisajes que transcurren entre la vida y la muerte. También en verdad que me gustan los relatos que incluyen un fuerte componente onírico. El manejo del lenguaje me parece mejor en este relato que en los dos anteriores, quizá porque, a pesar de la profusión de adjetivos y de las frases largas, es más directo.

Mención especial al paso del tiempo, que se ve solo en unos pocos detalles y está trabajado con elipsis de muchos años, pero que no resulta abrupto.

Las miradas del silencio, de Roberto Bayeto **

No he disfrutado esta lectura, pero le reconozco un buen manejo del tema. La historia, una vez más, me resulta conocida. La profusión del lenguaje no ayuda. Las frases no solo están cargadas de palabras, es que esas palabras no aportan información especialmente relevante. El mecanismo de la chica que lee la mente se lleva a cabo de forma que provoca muchas redundancias y, en general, no me ha dejado buen sabor de boca.

El brujo y el héroe, de Román Sanz Motua***

Sanz Motua se adentra en el terreno del homenaje con un lenguaje encorsetado pero nada profuso, perfecto para un relato que bebe del hombre de la torre de Borges o de los famosos parques de Cortázar. La estructura fragmentada acicata la curiosidad lectora y no cuesta nada llegar al final y sonreír de medio lado.

Casa ocupada, de Santiago Eximeno*****

Una delicia excesiva y bien escrita, que juega con el miedo y la actualidad como quizá lo hubiera hecho el propio Ashton Smith. Perfecto para quienes gustan de casas encantadas y body horror. Muy bueno.

Madeleine, de Nieves Mories*****

La combinación perfecta entre goticismo clásico y Nieves Mories, que creo que escribe un género propio. Es extraño leerle un punto de vista masculino, pero la referencia a Poe, que no se detiene en el nombre de la pequeña Usher, bien lo vale. No deja de sorprenderme la capacidad de esta mujer para hacer suyo todo lo que toca.

La Re-unión, de Amparo Montejano***

Una final de libro muy fresco, con una prosa danzarina que ahora recuerda a la peor mala leche de doña Emilia y ahora a la de Cervantes (muy modernizada). Muy fan de la retranca en una obra tan seria. Las notas a pie de página no terminan de convencerme porque me sacan de la lectura. Aun con todo, un relato muy agradable, la verdad.

Conclusiones

Una antología muy irregular que te gustará si disfrutas de las historias pulp aderezadas con una buena dosis de lenguaje pomposo (buscado a propósito por los autores) y no te importa revisitar temas conocidos. Con algunas grandes muestras de relatos de terror que hacen que la experiencia merezca la pena.

Lanzamiento: enero 2021
Editorial: Dos cabezas
Traducción: Prólogo de Ramsey Campbell. Traducción por Amparo Montejano. Traducción y adaptación de «La caravana», «Los Cristales», «El mortuorio» y «La música de los muertos» por Javier Jiménez Barco.
Páginas: 321
Valoración: Café con leche
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