Café Librería

Piranesi, de Susanna Clarke

Sinopsis

La casa de Piranesi no es un edificio cualquiera: sus habitaciones son monumentales, con paredes llenas de miles de estatuas, y sus pasillos, interminables. Dentro del dédalo de corredores hay un océano aprisionado en el que las olas retumban y las mareas inundan los aposentos. Pero Piranesi no tiene miedo: comprende las embestidas del mar igual que el patrón del laberinto, mientras explora los límites de su mundo y avanza, con la ayuda de un hombre llamado El Otro, en una investigación científica para alcanzar El Gran Conocimiento Secreto.

Antes de Piranesi…

El sentido común me aconseja que no diga esto, pero lo diré: la primera vez que leí la sinopsis de Piranesi y vi la edición inglesa del libro, con las columnas anaranjadas sobre fondo negro, la experiencia vino acompañada de cierta confusión. Por una parte, me encantó que todo en el libro pareciese tan cuidado, claro que sí. Pero por otra no pude evitar alzar la ceja cuando oí que todo el mundo hablaba tan bien de la novela. «¿Desde cuándo se respeta tanto a autoras de fantasía juvenil?», me preguntaba. Sobre todo, después de algunas reseñas y opiniones más malignas que negativas, destructivas incluso, sobre la saga Cazadores de sombras.

Y así he estado hasta que he abierto el libro, he visto la foto de la autora y he caído en la cuenta de la ligera diferencia entre Susanna Clarke y Cassandra Clare.

¿Que podría haber salido de mi confusión con una pequeña búsqueda en Google? Efectivamente. Pero una no busca la solución a errores que no sabe que ha cometido.

Dicho lo cual, ahora que ya sabes que soy humana y que lo que viene a continuación no es el evangelio, sino la opinión personal de un ser falible, vamos con la reseña.

Reseña

Todo bien.

Fin.

Ya está.

Te dejo una foto de la edición de las guardas naranjas para que tú también disfrutes antes de tener esta maravilla entre las manos. Chao.

Piranesi, una lectura… ¡No! Un proceso de lectura

Comencé a experimentar una revelación tras otra. Sentía como si la cabeza me fuese a explotar. Me llevé las manos a las sienes y gemí.

Una de las primeras variables a tener en cuenta a la hora de escribir una reseña es que el libro, una vez publicado, es inmutable, pero las lectoras no. Yo abrí Piranesi con toda la expectación de mi corazón, pero no lo hice desde la nada. Mi lectura inmediatamente anterior había sido Bosque Mitago, de Robert Holdstock, una narración en la que el autor te lleva de la mano desde la página uno hasta el final. No te deja pensar mucho por ti misma y eso te convierte en una lectora más bien pasiva. El planteamiento de Clarke (no Clare, Alicia, no Clare) es radicalmente opuesto. De buenas a primeras apareces en el Noveno Vestíbulo, donde contemplarás la unión de las tres Mareas, algo que solo sucede una vez cada ocho años. Las mayúsculas, por cierto, no son aleatorias.

Siempre digo que me cuesta mucho descabalgar de un estilo literario para montar en el siguiente y en este caso el salto fue tan descomunal que casi me caigo del caballo. Las primeras 42 páginas de Piranesi me sacaron de mis casillas: no sabía quién hablaba, dónde estaba, qué sucedía y las malditas mayúsculas me daban urticaria. Ahora que he terminado el libro, de hecho, tengo mis propias teorías acerca de ellas. Sin embargo, me las voy a quedar para mí, porque esta vez sí he hecho una búsqueda en Google y nadie más parece compartir mi punto de vista.

Afortunadamente seguí adelante y lo hice gracias al personaje principal, que es tan buena gente, tan majo, tan encantador desde el principio, que te obliga a seguir con él. Diría que para asegurarte de que las cosas le van bien, pero creo que ha habido algo más: un deseo de protegerlo.

Las mayores fortalezas de Piranesi

3. Si estás muerto, pero no eres uno de mis propios Muertos, por favor, ten presente que viajo por todas las partes del Mundo: si un día encuentro tus restos te llevaré ofrendas de bebida y comida. Y si tengo la impresión de que nadie con vida se ocupa de ti, recogeré tus huesos y los llevaré a mis propias Salas. Ordenaré tus huesos y te colocaré junto a a mis propios Muertos, así ya no estarás solo.

Es difícil decidir qué es lo mejor de la novela porque tiene muchas virtudes, pero voy a destacar tres:

En primer lugar, el protagonista, como decía más arriba, es maravilloso. La novela está escrita en primera persona, a modo de diario, y el hombre que lo escribe es absolutamente honesto y franco. La lectora enseguida se da cuenta de que su inocencia no va a jugar siempre a su favor porque hay otro personaje que se muestra elusivo y taimado. Además, la presencia o ausencia de determinados objetos y el tono en que el otro (el Otro) habla, dejan muy claro desde el principio que hay gato encerrado. Así se construye una tensión que empieza casi en segundo plano y que se solidifica a medida que pasan las páginas. Y justo eso es lo que me ha tenido pegada al libro.

La casa, las mareas, los pájaros, las estatuas. Ese ecosistema extraño, ese laberinto custodiado por una manada de minotauros, es adictivo. Y la manera de Clarke de describirlo es tan inteligente que necesito un gif de aplausos para que te hagas una idea de lo emocionante que ha sido leerlo. ¿Te acuerdas de que hace unos párrafos decía que el principio es confuso como la niebla? ¡Es que debe ser así! La primera reacción cuando una entra en un laberinto es esa: confusión. Y solo a medida que conoces el entorno y te familiarizas con las paredes, puertas, pasillos y escaleras te sientes más segura y empiezas a entender. Un diez a la manera en que Clarke utiliza el escenario para definir el viaje de la lectora. Confieso que me ha dado mucha pena salir de la casa.

La tercera gran fortaleza puede entrar en el terreno del spoiler, así que haz scroll down hasta que veas el semáforo en verde.

Llega un momento en la novela en el que Piranesi, el protagonista, se da cuenta de que el Otro le está mintiendo. Aparece un tercer personaje y nos entramos de que, al igual que algunos de los muertos a los que cuida, él ha desaparecido del mundo y lo están buscando.

En este momento la cabeza me ha estallado en un torrente de fuegos artificiales y lo he visto tan claro como el agua que inunda la casa: Piranesi es una novela de detectives, solo que no está contada como las novelas de detectives. En lugar de mostrarnos la investigación desde el punto de vista de los detectives, asistimos a lo que ocurre en los huecos en los que estos no están. Y es maravilloso. Funciona de manera espectacular y, cuando cierras el libro, puedes recrear toda esa investigación sin que Clarke haya escrito una sola palabra, porque sigue la estructura casi al pie de la letra. De verdad que es absolutamente genial y solo por eso merece la pena.

Y luego está el hecho de que el mundo que representa la casa, con sus estatuas, sus mareas, sus pareces y sus pájaros anidando cumple un papel muy parecido al de Tembikar en Barro. Las dos novelas no se parecen en nada excepto en eso. Solo que Clarke lo ha hecho mucho mejor que yo, con una inteligencia y una sensibilidad cristalinas.

Relato extra para quienes compraron la preventa de Gigamesh

Compré el libro hace un par de meses en Gigamesh, así que he tenido la suerte de que se me hiciera un poquitín más largo gracias al relato extra. Se titula Dos entrevistas y en él conocemos un poco más a dos de los personajes de la novela.

Un extra muy apetecible para quienes no quieren salir del laberinto.

Conclusión

Aunque quizá cueste entrar en la casa de las mareas en un primer momento, te animo a que cruces sus muchos vestíbulos y te familiarices con la bondad de Piranesi y la belleza del entorno. Luego te costará mucho más salir. Prepárate para un final emotivo, muy bien construido, y para que ningún hilo quede suelto. Eso sí, no intentes entenderlo todo a la primera ni al pie de la letra. Las varias interpretaciones de la historia pueden parecer contradictoras, pero todas ellas funcionan en su plano correspondiente.

Si te gustó Barro, esto te encantará.

Lanzamiento:  Septiembre 2021
Editorial: Salamandra
Traducción: Antonio Padilla Esteban
Páginas: 270
Valoración: Kopi luwak, el café ese que cagan las civetas y es carísimo porque es el mejor del mundo. Justo ese.
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